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Vuelve la gran esperanza Parra

El campeón europeo de 800 metros reaparece tras casi año y medio de lesión

Los seis primeros meses de Roberto Parra en 1996 fueron deslumbrantes. El prometedor campeón de Europa junior de 800 metros dio el salto entre los grandes como si de un veterano se tratara. Con sólo 19 años, una zancada inmensa y una elegancia magnífica, ganó con una facilidad asombrosa los Campeonatos de Europa absolutos de pista cubierta disputados en febrero en Estocolmo y después, ya con 20 -los cumplió en abril-, en la Superliga europea, con unos espléndidos 1.44.97 minutos. A dos meses escasos de los Juegos Olímpicos de Atlanta, el atletismo español tenía una baza inesperada, pero casi segura, de medalla olímpica. Sin embargo, un estúpido accidente no sólo frustró su participación, sino que le iba a tener cerca de año y medio fuera de las competiciones. El próximo día 1 reaparece en la Milla de Socuéllamos, su pueblo natal. Pero su objetivo sigue siendo la pista, los Europeos del año próximo. La incógnita está abierta, pero la joya es perfectamente recuperable, máxime cuando va a experimentar en un nuevo laboratorio de éxitos.La lesión también ha marcado un antes y un después profundo en la carrera de Parra. Lleva casi un mes en Soria. Vive en un hotel. Se ha pasado a la cuadra de Enrique Pascual, que ahora dirigirá no sólo a un dúo de lujo, Fermín Cacho y Abel Antón, sino a un trío dé lo más granado del atletismo español.

"En el tiempo que estuve lesionado me puse a darle vueltas a la cabeza buscando un grupo y, sobre todo, un entrenador, y ese era Enrique Pascual y todo ello suponía pensar en Soria", dice Parra. En Toledo tenía buen ambiente, pero hay sistemas diferentes y formas de ver la preparación, y se lo *dije a Martín Velasco, mi, anterior entrenador. No se lo esperaba, pero lo comprendió.

Parra ha tardado más de la cuenta en recuperarse de la lesión, pero él tiene su teoría al contar también cómo se produjo: "Fue una chorradita. La puerta corredera de la furgoneta no se cerró, rebotó y me enganchó la rodilla izquierda. Me hizo una fisura del cartílago de la rótula. El retraso en la lesión ha sido por las dudas que hubo antes de operarme. Se trató de agotar todas las posibilidades antes de ir al quirófano y al final no hubo más remedio. Pero después la operación fue un éxito y el tiempo de recuperación se ha cumplido exactamente".

Pero el atleta no lo ha pasado bien. "Lo peor fue porque tenía que haber asumido que era un año y me fui poniendo objetivos, como ir a los Mundiales de pista cubierta, primero, y a los de al aire libre, después, y veía que llegaban las fechas y no podía estar".

Parra vuelve en dos millas urbanas, el sábado día 1 en Socuéllamos y al día siguiente, en La Solapa. Después quizá corra algunos cross. "Reaparezco para que la gente vea que estoy, pero no es mi especialidad. Mi objetivo es el 800 en pista cubierta y al aire libre". ¿Y ganar a Kipketer? "No, no. Kipketer está intratable- A cualquier otro, como el noruego Rodahl y varios más, se les puede pillar. Pero a él en ninguna, ni táctica ni a tren ni a nada".

Es consciente de que se tiene que ganar el futuro y no sólo a base de preparación. "Me estoy encontrando muy bien en los entrenamientos, pero necesito la competición. Créermelo. Seguro que viene mucho antes la forma física que el convencimiento de que puedo hacer una buena marca, ese chip que es moral más que otra cosa". Y no descarta empezar pronto a correr en 1.500, la distan cia que muchos piensan será su gran prueba: "Quizá ahora esté más cerca que nunca de pasar a 1.500 y dejar el 800, pero en cualquier caso no será de forma brusca, sino alternando las dos pruebas, por ejemplo esta temporada y la próxima".

Y, a lo mejor, se queda más tiempo con ambas. No sería una novedad. Ilustres predecesores en la gran historia del atletismo, como los británicos Sebastian Coe o Steve Ovett, fueron dos modelos de compaginar dos de las distancias mágicas del atletismo. Y Parra, que hasta el próximo 6 de abril no cumplirá los 22 años, tiene la mejor madera para tallar.

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