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Los socialistas madrileños abren su congreso en plena división

La primera jornada del VIII Congreso de la Federación Socialista Madrileña (FSM), celebrada ayer, sirvió de tanteo entre los dos principales sectores enfrentados: renovadores y acostistas. Los primeros, representados por el actual secretario general, Jaime Lissavetzky y el resto encabezados por el presidente de la FSM, José Acosta. Nadie movió pieza. Ambos contendientes se dan toda la jornada de hoy para explorar si puede haber acuerdo en el reparto del poder o, finalmente, mañana se votarán dos candidaturas.

La plataforma de alcaldes de la zona sur también amenazó con presentar a sus propios candidatos si no se llega a una integración. Previamente mostraron su malestar por haber sido excluidos en la negociación para formar parte de la presidencia de este congreso que se celebra en la localidad madrileña de Alcorcón.

José Acosta llegó ayer a este congreso con la opinión unánime de su sector de que se presente a la secretaría general y que de ninguna manera acepte la petición de los renovadores de que no intente volver a aspirar a la presidencia de la FSM. "Estoy en paz con todos y en guerra con nadie", sentenció.

El secretario general de la FSM, Jaime Lissavetzky, repasó las actuaciones de la ejecutiva durante los tres últimos años, a los que definió de "etapa dura y difícil". En su opinión, de lo que se trata ahora es de "renunciar a las etiquetas y de dar un paso adelante".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de octubre de 1997