Un jurado debe decidir si un marido infiel allanó en su huida la casa de un vecino
Un jurado popular (integrado por nueve personas) deberá decidir si un marido infiel cometió un delito de allanamiento de morada cuando se refugió en la casa de un vecino tras ser sorprendido por su esposa en el domicilio familiar con otra mujer. El juicio contra esta persona, para quien el fiscal solicita dos años de cárcel, se celebrará en la Audiencia de Madrid.
Esté insólito caso ocurrió en el municipio de Pinto el 10 de julio de 1996. Sobre las tres y media de la tarde, el acusado fue sorprendido por su esposa cuando estaba en la cama de matrimonio con otra mujer. La mujer engañada, iracunda, echó a ambos de la casa, sin darles tiempo a que se vistieran, y cerró la puerta. El acusado y su acompañante -en calzoncillos y combinación, respectivamente- llamaron a la puerta del presidente del edificio en busca de refugio. El presidente les dejó pasar y, a petición del acusado, telefoneó a la Guardia Civil. Luego les facilitó una toalla a cada uno para que se taparan y, acto seguido, les pidió que abandonasen su vivienda. Pero el acusado, sentado en el sofá del vecino, se negó, según el fiscal. Y le advirtió que no se marcharía de allí mientras éste no filmara con una cámara la situación en que se hallaban él y su acompañante. Minutos después llegaron a la vivienda del presidente dos guardias civiles, que también le conminaron a marcharse de allí.
El acusado, nervioso, se aupó del sofá y golpeó su cabeza contra una pared y una cristalera, que fracturó (también será juzgado por una falta de daños). El abogado defensor mantiene que su cliente no cometió delito alguno, y que si se negó a salir fue porque estaba desnudo y no sabía adónde ir.


























































