Complicidad entre fútbol y cine

Los dos grandes espectáculos del siglo XX -cine y fútbol- se han mirado desde la distancia y sin complicidad. Su desencuentro es manifiesto y puede que inevitable. Ambos tienen un valor universal y generan un lenguaje propio, pero no hay manera de mezclar los códigos. Quizá el mundo del fútbol resulta demasiado coral para buscar héroes individuales, al contrario que el boxeo, que ha generado películas inolvidables. Quizá produzca un escaso material épico. Quizá sean razones técnicas las que impidan trasladar la acción de 22 jugadores en un campo de 100 metros a unos planos convincentes, no nos vaya a salir un imposible, como el ridículo Sylvester Stallone en Evasión o victoria, engendro cómico de John Huston que abona la teoría de la incompatibilidad entre fútbol y cine.Sin embargo, el fútbol contiene suficiente material para interesar al cineasta. Algunas vertientes han sido explotadas con cierta eficacia. Basta recordar al gran Fernando Fernán-Gómez en El fenómeno o a los no menos admirables Tony, Leblanc: y José Luis López Vázquez como camilleros caraduras en Los tres de la Cruz Roja. Desde el humor, el fútbol ha tenido un pequeño pase en el cine. Cualesquiera que sean los problemas de incomunicación entre los dos códigos, el cine tiene enfrente el Everest del fútbol. Probablemente por eso conviene empezar la escalada paso a paso. El cortometraje es un buen vehículo de indagación. Canal + ofrece esta noche, dentro de Pieza extra (1.06), Futbolín, una selección de cortos dedicados a este deporte. Los trabajos son una mezcla desigual -hay demasiada metáfora simplista en Pena máxima (la justicia y la pena de muerte) y en Carta roja (la mujer tiene un estúpido papel castrador)-, pero atractiva. Un buen esbozo cómico se logra, por ejemplo, en Libre indirecto. En el contundente Final se hace un guiño amargo, pero igual e verídico, del célebre Fever pitch en España traducido como Fiebre en las gradas), escrito por Nick Hornby, libro que ha abierto un camino entre el cine y el fútbol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de septiembre de 1997.