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Debut de Tonino al frente de "El gallinero"

Sin sus gafas oscuras ni el traje negro de los reporteros de Caiga quien caiga, pero "con patillas y vestimenta de colorines", como un hermano de Elvis, aparecerá Tonino Guitián todos los sábados a las 21.35, a partir de hoy, en el programa que estrena Tele 5, El gallinero.Con vida veraniega de ocho programas -quizá prorrogables en otoño-, El gallinero recogerá unos cuantos ejemplos del cine español de los años sesenta y setenta. Tonino y la actual Miss España, Inés Sainz, presentarán películas como El turismo es un gran invento, La tonta del bote o Celedonio y yo somos así, y charlarán con actores que intervenían en aquellas comedias, como María Asquerino, Josele Román, Juanito Navarro y Jesús Guzmán (el cartero de Crónicas de un pueblo).

Además de compartir charlas de salón con Inés Sainz, la vecina pop que con paciencia le cuenta las películas, Tonino hará de joven estudioso y despistado -con gafas formato televisor- que escribe un tratado sociológico sobre la España de los sesenta y setenta.

"Nuestro planteamiento no es sólo para nostálgicos. Queremos que el programa no sepa a rancio y que la gente joven lo vea", afirma Carlos Junyent, director del programa. También los sábados, el programa de TVE-1 Cine de barrio se ocupa del baúl de los recuerdos del cine español, pero los artífices de El gallinero aseguran que se desmarcarán "con más humor y una realización menos clásica".

"Tendremos mucho plástico, una alfombra peluda y una temperatura muy alta. Nada cursis", avisa Tonino, y asegura que no será el reportero amnésico y absurdo de CQC. "Quiero romper con mi imagen, esto va a ser una escapada", afirma, pero no está convencido de que se pueda escapar de su personalidad.

Tonino, valenciano de 34 años y "periodista por pesadez" -12 años como guionista radiofónico y televisivo- se declara "un cinéfilo antipalomitas" desde que fue al estreno de una película seria en un cine de la Gran Vía madrileña y al entrar en la sala (tarde, por cierto, con la luz apagada) le impresionó sobremanera "un tremendo crunch-crunch de 600 personas masticando a la vez, como el rugido de la marabunta". No obstante, en la mesa del salón de El gallinero aparecerán aperitivos "si la situación lo requiere".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de julio de 1997