MUNDIAL SUB 20

Irlanda eliminó a España, que no hizo valer su superioridad

Un penalti absurdo eliminó a España del Mundial sub 20. Irlanda sacó provecho de la jugada y resistió a duras penas el asalto final de los jugadores españoles, que perdieron todas sus ocasiones. Tiros que se fueron por un palmo, buenas intervenciones del portero irlandés, un gol anulado por fuera de juego de Angulo cuando el delantero español estaba en posición legal, remates que sacaron en la raya... El inventario de oportunidades fue numeroso, pero no sirvió de nada.Uno por uno, los jugadores españoles disponen de mayor talento que los irlandeses. Eso a pesar de que España no alcanza de ninguna manera el nivel que tuvo el equipo en el pasado Mundial de Qatar, donde intervinieron Raúl, De la Peña, Morientes y Joseba Etxeberria, por citar a los más conocidos. Esta vez lo más destacable era el excelente conocimiento del juego del pequeño Rivera y las posibilidades que se advierten en Gerard. En un peldaño inmediatamente inferior está Angulo, un delantero con excelentes posibilidades que tiene que poner en orden sus condiciones.

Los irlandeses opusieron los valores habituales del fútbol británico. Jugaron con tenacidad, casi siempre en largo, y aprovecharon su oportunidad. En el primer tiempo, el partido tuvo una cierta igualdad, aunque daba la impresión de que España tenía la autoridad sobre Irlanda. El principal problema del equipo de Sáez radicaba en el pésimo funcionamiento defensivo. Una vez más se confirmó que España produce malos defensas.

La falta de recursos defensivos se tradujo en una desorganización espectacular, en la falta de inteligencia para utilizar el cuerpo o adivinar, en la pobre comunicación entre los cuatro defensores. No fue casualidad que el gol de Irlanda se produjera después de una jugada mal defendida que terminó con un penalti de Ismael a Molloy.

Antes y después, España tuvo excelentes ocasiones. Hubo una de Gerard en el primer tiempo, pero el tiro salió fuera por un dedo. Tras el gol, el asedio fue tremendo. La carga final anunciaba el empate, con remates de todos los colores y los irlandeses metidos en su área. Pero no hubo manera.

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