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34º CONGRESO DEL PSOE

La noche más larga del PSOE

En lo que se ha llamado "la noche más larga del PSOE", la del sábado al domingo, hubo de todo, y seguro que Joaquín Almunia no olvidará lo que tuvo que escuchar de cada barón. Para él quedan las condiciones que le impusieron. Entre la una y las seis de la madrugada se desdoblaron secretarías, volvieron a unirse, cayó para siempre la de Administración y Finanzas y no había nada sobre medios de comunicación. Al alba, Alfredo Pérez Rubalcaba se hacía con una cartera de relaciones con la prensa.Josep Borrell contaba ayer que Narcís Serra le comunicó a las tres de la manana que estaba ya casi todo cerrado para que fuera el secretario de Estudios y Programas. Cuando volvió por la mañana al congreso comprobó que tal área no existía y que él era sólo vocal; es decir, sin funciones concretas. En la selección de los 20 vocales se observa la larga mano de los territorios.

Nadie dudará que Almunia sabe escuchar. Rondas y más rondas mantuvo con los 17 secretarios regionales para conocer sus aspiraciones. Tomó nota de todo. Terminadas las ruedas individuales, elaboró una lista junto a Ciscar. Nueva reunión, pero con todos; ya eran las seis y diez. De esta tacada general cayeron algunos. Joan Lerma pasó de ser el responsable del área autonómica a ser vocal y acabó al frente de la secretaría de Empleo.

José Luis Rodríguez Zapatero durante un par de horas fue el secretario de Relaciones Institucionales, área que sólo existió escrita a lápiz.

Nunca se movieron de su sitio Ciprià Ciscar, en el área de Organización, y Raimon Obiols, secretario de Relaciones Internacionales. También desde el primer momento nadie discutió a Joaquín Leguina al frente de Cultura. Los nombres de mujeres variaron notablemente. Como elogio se aseguraba que había muchas 37 muy competentes. Nunca se habló de un representante de la "sensibilidad guerrista" para ocupar una secretaría. Las ofertas no pasaron de las vocalías.

Todo esto fueron ajustes lógicos si se compara con la envergadura del primer envite que sufrió Almunia. Los barones dejaron claro que no habría apoyo si ellos no estaban en la ejecutiva. Almunia ofreció asiento a los tres presidentes autonómicos para que la ejecutiva tuviera presencia institucional. Entonces Serra quedaría fuera. Cataluña presentó a Borrell como candidato frente a Almunia como castigo. Serra entró y Almunia obtuvo su apoyo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de junio de 1997