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UN CLÁSICO QUE DECIDE LA LIGA

Un 'derby' enfriado

Pocas veces un derby había llegado tan enfriado. Una contradicción para lo que se juega el uno, la consecución del título, y el otro, el placer de prolongar el alirón de su más viejo enemigo. La injustificable interrupción del campeonato por culpa de una cita de la selección mal ubicada ha prolongado tanto la antesala del Madrid-Atlético, uno de los compromisos imprescindibles de cada temporada, que ha terminado por romper el ritmo pre derby y aminorar su clásica carga ambiental. Poco queda que decir y que contar. La sensación es de que hace días que las declaraciones han perdido interés, lo mismo que la liturgia previa a estos grandes partidos, y que lo único que se reclama es que el encuentro se juegue de una vez.El factor salida. No es aquello tan obvio del que marque primero, marca dos veces. Lo que señalan los protagonistas como factor decisivo es el peso intimidatorio de los minutos iniciales. Si el Madrid reúne dos o tres ocasiones de peligro en los primeros compases, encenderá el mecanismo de empuje de la hinchada y meterá el miedo en el cuerpo del Atlético. Si sucede al revés y el Atlético asusta al líder de salida con tres ataques venenosos, al Madrid le costará quitarse de encima los nervios y meterse en el partido.

Un punto envenenado. Al Madrid le basta con un punto para cantar el alirón. Podría apretarse en defensa pues y perseguir a conciencia la igualada como único objetivo. Pero una ley no escrita del fútbol dice que quien sale a empatar suele acabar perdiendo. Aunque, en realidad, la propuesta de Capello a lo largo de todo el año ha sido similar (si aseguramos el empate, si no nos arriesgamos a una derrota, nos será más fácil ganar) y le ha ido bien. La calidad individual de Raúl, Suker y Mijatovic le ha sido suficiente para sumar goles y puntos.

La puntualidad de Raúl. La mayor garantía del Madrid es Raúl, convencido como está de que los partidos ante el Atlético son de su propiedad, los ideales para su lucimiento. Y el rival, además, empieza a sospechar que realmente es así. El recuerdo del 1-4 de la primera vuelta pronostica que Antic habrá preparado a golpe de diapositiva una vigilancia especial sobre el chico. La misión se verá favorecida por la ausencia de Roberto Carlos, que reduce la producción ofensiva madridista desde los laterales.

Puntos flacos. El Madrid flojea por arriba, un principio demasiado sabido. El Atlético abusará de los envíos cruzados sobre el área, por donde deben aparecer para el remate tanto Caminero como Simeone. En los rojiblancos han asomado más aspectos vulnerables, propiciados en su mayoría por la conexión perdida entre sus líneas. De lo junto y sincronizado que presione el Atlético depende buena parte del éxito o fracaso del Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de junio de 1997