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UN CLÁSICO QUE DECIDE LA LIGA

Con la Liga por medio

El Madrid buscará el título frente al Atlético, que llega con cuentas pendientes que resolver

Si el fútbol tiene que ver con la gloria, hoy será un gran día para el fútbol. El Madrid recibe al Atlético en Chamartín (20.30, Autonómicas y La 2) con la urgencia de conquistar el campeonato. El equipo y la hinchada viven este momento con la ansiedad que proporciona la cercanía del éxito. Después de una temporada donde la afición ha vivido con cierta frialdad el discurrir de los partidos, esta vez cien mil hinchas alentarán a su equipo frente al Atlético, que peleará por las satisfacciones que de verdad mueven al fútbol. No es el dinero, ni las primas de las que se hablan, sino la voluntad de imponerse al vecino, al equipo frente al que compite en la ciudad, en la gente, en los bares, en la prensa. Eso también es gloria. Por tanto, estamos ante un partido apasionante.El Madrid maneja una distancia considerable sobre el Barça, pero el Atlético se le presenta como el obstáculo más incómodo posible. Son partidos que no acostumbran a ajustarse a una tesis razonable. Si fuera por los resultados y la clasificación, no habría duda sobre la victoria del Madrid. Pero el pasado más cercano desmiente que las cosas sucedan de una manera tan lineal. En la primera vuelta, el Atlético cobró una ventaja que no le sirvió de nada. Y no le sirvió frente a diez jugadores, cuando el partido estaba empatado y el Madrid jugaba sin Mijatovic. Allí surgió Raúl y acabó con todo, hasta el punto de convertir un momento de grave dificultad para su equipo en la victoria más recordada de la temporada. Algo parecido ocurrió la temporada anterior, cuando el Atlético se dirigía a toda máquina hacia el título y el Madrid se encontraba depauperado, lejos incluso de los puestos de la UEFA. El Madrid ganó. Así son las cosas cuando se trata de los grandes clásicos.

La memoria funciona en el fútbol. En este caso, el Atlético tiene cuentas pendientes que resolver. Desde este lado, no debería atenderse a la cómoda situación que vive el equipo. Hay desafíos concretos que afectan a los jugadores y al entrenador. Los futbolistas perdieron gran parte de sus posibilidades en esta Liga tras la derrota frente al Madrid en el Manzanares. Aquel partido escoció en el Atlético. Para Antic, un hombre de naturaleza competitiva, el Madrid se le ha negado siempre. Desde que se hizo cargo del Atlético, siempre ha salido derrotado frente a los blancos. Así las cosas, el orgullo de Antic necesita un triunfo en Chamartín. Con todos estos antecedentes, resulta grosero pensar en dinero extra, en primas, en el artificio de la cuenta corriente frente a la verdadera satisfacción que produce un partido de estas características.

El Madrid, que apenas hace tres semanas vivía con angustia la recuperación del Barca, se enfrenta ahora a la ansiedad que genera la proximidad del éxito. A Capello, que pasa por supersticioso, no le gusta el clima de euforia que se vive en algunos sectores del club. Pero la confianza es saludable en un equipo que vivió aterrorizado pasajes anteriores. El miedo fue decisivo en aquellas derrotas en Tenerife, donde el madridismo tocó fondo. Sorprendente en un club que siempre se había caracterizado por su facilidad para manejar situaciones de máxima dificultad. Durante algunos años, el Madrid ha vivido el fútbol desde el pesimismo, y eso ha creado una inestabilidad muy visible en el club, en los jugadores y en los sucesivos entrenadores que ha tenido. Esta vez, el presidente Sanz ha lanzado un mensaje de optimismo durante toda la temporada, incluso durante el contencioso que mantuvo con Capello. El entrenador se ha mostrado más precavido, quizá también porque sus planes han tardado más de lo previsto en cumplirse. Capello pudo pensar que su paso por el Madrid sería arrollador. Llegó a contar con diez puntos sobre el Barça (jornada 34) y era sencillo apostar por un título temprano y un clamoroso protagonismo personal. Las cosas han cambiado. Capello tendrá que trabajar hasta el final por la conquista del campeonato. El Madrid sólo necesita un empate, pero lo necesita frente al peor rival posible, en un duelo en el que los dos equipos lucharán por la gloria. Uno por la Liga, el otro por darse la satisfacción de batir al incómodo vecino de siempre.

Alineaciones

Real Madrid: Illgner; Chendo, Alkorta, Hierro, Panucci; Seedorf, Sanchis, Redondo, Raúl; Mijatovic y Suker.

Atlético: Molina; Aguilera, Santi, Prodan, Toni; Caminero, Bejbl, Pantic, Simeone; Kiko y Esnáider.

Árbitro: Barrenechea Montero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de junio de 1997