Gotti confirma en el Mortirolo su victoria, en el Giro

A mitad de subida del terrible Mortirolo, el puerto de los 13 kilómetros al 10% y rampas del 18%, Ivan Gotti, el líder investido con la maglia rosa, y Pável Tonkov, el pretendiente supuesto, se pusieron a charlar. Cuando todo el mundo esperaba ataques y contraataques, demarrajes como hachazos y resistencias heroicas, los dos protagonistas del Giro decidieron pactar. Antes, el Mapei, el equipo de Tonkov, había abierto el libro de tácticas: Bugno, por delante por si el ruso lo necesitaba; luego, Di Grande, rompiendo el pelotón en las primeras rampas del Mortirolo, puso en bandeja el demarraje de Tonkov. Le aguantó sólo Gotti. Entonces Tonkov se dio cuenta de que no podía más -el 41/25 se le hizo un 55/11- y habló con Gotti. Fue la rendición formal. A tren subieron el resto del puerto. Belli les alcanzó antes de coronar e intentó marcharse en el descenso hacia meta, pero se salió en una curva. Después le hicieron la envolvente . El año pasado, un pacto entre Torikov, entonces líder, y Gotti condenó a Olano. Gotti ganó aquella etapa por deferencia de Tonkov y, educado, le devolvió ayer la galantería: lanzó el sprint para que Tonkov ganara la etapa y Belli quedara tercero. Los jóvenes del Kelme volvieron a estar a gran nivel. Rubiera hizo la subida a su ritmo y terminó cuarto, a 1.33 de los fugados, consolidando su décima plaza en la general. Serrano se asfixió al comienzo tratando de seguir el ritmo de los galgos, pero se recuperó y terminó 11% a 2 minutos. Su octavo puesto en la general no peligró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 07 de junio de 1997.

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