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La policía detiene a los dos compañeros de piso de un hombre asesinado a martillazos hace cuatro días

La policía despejó ayer el misterio de la muerte ocurrida tres días antes en la segunda planta del número 143 del Paseo de las Delicias. El miércoles pasado, los agentes descubrieron a las 15.30 cadáver de Antonio M. C., de años, con la cabeza destroza. Estaba tendido sobre una de camas de la casa donde vivía. su lado se encontraba un martillo de doble uso con el mango de madera, el arma homicida.El fallecido compartía la vienda del Paseo de las Delicias con otros dos hombres, José A.F., de 46 años, y Tomás D. G., de 49. Los agentes de la Brigada de la Brigada de Seguridad Ciudadana que se trasladaron hasta el piso del fallecido retuvieron a sus dos compañeros.

Actitud violenta

José A. F. mantuvo desde el principio una actitud violenta e insultante, hasta el punto de que llegó a injuriar y amenazar gravemente al juez de guardia, según fuentes policiales. Cuando ocurrió la muerte, los dos compañeros de piso de Antonio M. C. estaban dentro de la casa, aunque no dieron explicación alguna sobre lo ocurrido.

El fallecido presentaba hundimiento de las regiones frontal y temporal izquierda del cerebro a causa de once golpes. También presentaba distintos golpes en el esternón y el muslo izquierdo.

La sangre producida por los martillazos había salpicado el suelo de la habitación y una de las paredes. José A. F. tenía manchadas de sangre sus ropas cuando llegó la policía.

Los agentes de la Brigada Judicial ordenaron la detención de ambos y su traslado al Grupo de Homicidios, donde se practicaron diligencias.

José A. F., que ha sido detenido en varias ocasiones por delitos contra el patrimonio y lesiones a agentes de la autoridad, se negó a declarar por este caso.

Tomás D. G., posiblemente atemorizado por su compañero José A. E, tampoco ha dado una versión coherente de lo sucedido, según indicaron ayer fuentes policiales.

Los vecinos aseguran que los tres compañeros de piso se emborrachaban habitualmente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de mayo de 1997