Las penurias del 'Matador'

Mario Kempes, campeón del mundo y ex jugador del Valencia, vive desocupado y sin dinero

Agencias|Cayetano Ros
Buenos Aires / Valencia - 01 abr 1997 - 22:00 UTC

Los brazos extendidos al cielo y una carrera elegante y poderosa era la manera distintiva de Mario Kempes para celebrar sus goles. La mayoría de ellos nacieron de una zurda magnífica, que le abrió la puerta al Valencia de sus últimos títulos: una Copa del Rey, una Recopa de Europa y una Supercopa de Europa; pero también facilitó que la selección argentina se proclamara campeona del mundo en 1978. Nada le ha servido para labrarse un retiro desahogado. Kempes, a sus 42 años, ha tenido que regresar a la casa paterna, en la provincia argentina de Córdoba, desocupado y sin dinero, según explica el jugador en una entrevista en el semanario deportivo El Gráfico. "Para seguir viviendo tengo que conseguir trabajo", dijo Kempes, que abandonó recientemente el cargo de entrenador de un equipo albanés a consecuencia de las revueltas sociales en aquel país balcánico.No es éste el primer destino exótico del que fuera apodado por su contundencia finalizadora como El Matador. Antes estuvo como jugador en Austria, en Chile e incluso en Indonesia, donde fue entrenador-jugador. Pero toda esta amplísima experiencia futbolítisca no le ha permitivo evitar su desocupación actual. Ni las penurias económicas. "No tengo ni una camilla rodante para tirarme a dormir la siesta", ha dicho. Situación que se debe según Mario, el padre del futbolista, en que casi todo lo que había logrado su hijo jugando en Instituto de Córdoba, Rosario Central, Valencia, Viena, Saint Poulten y Cremes de Austria, "quedó en poder de su ex esposa". El Matador se separó en 1995 de la valenciana María Vicenta Moll, con la que tuvo tres hijos, después de 17 años y unas relaciones tumultuosas. Pero ésa no es la única causa de las penurias de Kempes. El resto de su fortuna estaba invertida en Argentina, bajo la administración de su padre, en un banco que quebró en 1990, con la consiguiente pérdida de los ahorros del futbolista. Sus negocios privados: una escuela de fútbol en un pueblo cercano a Valencia, y una tienda de ropa deportiva, tampoco tuvieron éxito.

El que fuera uno de los mejores delanteros del mundo a finales de los setenta no ha podido desarrollar hasta el momento una sólida carrera como entrenador. Lo más cerca que estuvo de ello fue en su etapa de segundo entrenador del Valencia, como ayudante de Héctor Núñez, en los primeros meses de 1994. Por aquellos tiempos, el Valencia vivía una profunda crisis que desembocó en la llegada de Roig a la presidencia, la destitución de Núñez y la marginación de Kempes, que abandonó la entidad herido por el menosprecio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de abril de 1997.

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