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Una avería deja a Sainz en la cuneta en el Rally de Portugal

Se acabó la celebración de Carlos Sainz en Portugal. El décimo aniversario del piloto madrileño en el Mundial terminó ayer en una cuneta por culpa, otra vez, de su Ford Escort. En esta ocasión la avería que le dejó fuera ole la carrera se originó en la transmisión, y se produjo apenas comenzado el rally, en el cuarto tramo, cuando se habían recorrido 56 kilómetros.El segundo abandono consecutivo de Sainz durante este curso fue, de nuevo, precoz. Como la vez anterior, en el Safari, el bicampeón no tuvo tiempo, de coger el ritmo y presentar su alternativa de poder frente a sus rivales habituales: Makkinen, McRae, Auriol.... De repente, sin aviso previo, un rugido sonó bajo su coche, en pleno tramo cronometrado. Y el coche se paró, se quedó sin fuerza, hasta agonizar al borde de la pista. Lo único que pudo hacer Sainz fue recorrer andando los dos kilómetros que le quedaban hasta la meta del tramo.

"Enseguida vimos que se acababa todo", reconoció Sainz. Su desilusión fue aún mayor ante la avalancha de espectadores que pretendió ayudarle a devolver la vida al Escort, la mayoría de ellos españoles. "Me supo muy mal por ellos, pero la avería era irreparable", dijo el piloto. "Tenía ganas de hacerlo bien por la afición y para celebrar mis 10 años en el Mundial".

Sólo en Boreham, en el departamento de competición de Ford, podrán analizar la transmisión y encontrar la causa del inesperado fallo.También tendrán la ocasión de explicar por qué su piloto estrella no estrenaba coche. Eso es lo habitual en cada carrera en los equipos randes, pero Sainz volvía a tener en sus manos la misma unidad que en Montecarlo y Suecia.

Se repite la historia

El funcionamiento de la escudería Ford y el rendimiento del Escort continúan sin ser óptimos y vuelven a provocar la decepción en el cuartel general de Carlos Sainz. Ayer se repitió una historia que aburre por repetida. Incluso antes de la avería terminal, y en apenas media hora de competición, el coche había dado muestras de flaqueza, por un problema eléctrico en el diferencial.En los primeros compases de la prueba, sin embargo, Sainz había logrado no perder de vista a los hombres de Subaru, líderes desde el comienzo. Aunque se intuía inalterable la hegemonía de la marca japonesa -ha ganado los tres rallies disputados-, el madrileño resistía. En el momento del abandono era tercero, a siete segundos de Colin McRae, líder del campeonato. El escocés, sin embargo, fue víctima también de la mecánica. Un fallo en el motor le dejó fuera y el rally se quedó en mano a mano entre- el número dos de Subaru, el sueco Kenneth Eriksson, y el actual campeón, el finlandés Tommi Makinen (Mitsubishi).

"Este resultado es un mazazo", explicó Sainz, cuya próxima cita será sobre asfalto, en el Rally Catalunya (14-17 de abril).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de marzo de 1997