Entrevista:

"Madrid agradece la frescura"

Año 1972: para representar Non plus plis, desalojaron el salón de actos del Colegio Mayor San Juan Evangelista. 1978: el público que acude a las funciones de Sol Solet se desinhibe y rompe a bailar en plena plaza de Lavapiés. 1981: las plácidas familias que transitan por el Retiro madrileño ven su parque convertido en el vientre de un volcán cuando Comediants montan Dimonis. 1984: con Alé, el teatro María Guerrero gira 180 grados; los actores invaden la platea y el público les sigue, atónito, desde el escenario. 1987: La Nit. El Cuartel del Conde Duque estrena carpa y se viste de teatro su patio principal. Tanto les gustó la iniciativa que repiten con Mediterranea tres años después. Sirva este feliz desbarajuste para recordar que Comediants, cumple 25 años, y que desde su nacimiento ha estado dirigido por una criatura vertebrada de difícil clasificación, nacida en Olesa de Montserrat hace 47 años. Joan Font.Pregunta. Cada montaje ha puesto patas arriba algún lugar de Madrid.

Respuesta. Y me emociona recordarlo. Siempre buscando escenarios atípicos o dando la vuelta a los convencionales. Una de las experiencias más gratas se remonta a las fiestas de San Isidro, época Tierno Galván. Nos dieron carta blanca y convertimos la plaza Mayor en un puerto de mar. O las intervenciones en el metro y en el mercado de Legazpi a las ocho de la mañana, con toda la gente yendo a trabajar.

P. Ese afán arrasador es muy catalán, ¿verdad que si?

R. Proponernos un tipo de teatro bastante propio de Cataluña, que aquí no se hace. Lo bueno es que los madrileños no se cierran, todo lo contrario. Lo aceptan, lo disfrutan y agradecen la frescura y el rompimiento. Es curioso. En Madrid pasan cosas que no suceden en ningún otro sitio.

P. ¿Mejores o peores?

R. Ni mejores ni peores. Madrid es el ejemplo más claro de una ciudad mestiza. Es un lugar de paso, de encuentros y desencuentros, de rupturas, de contradicciones. En Madrid todo pasa multiplicado por infinito.

P. El libro de las bestias no tiene nada que ver con lo hecho anteriormente.

R. Es mucho más intimista, estamos más tranquilos y sobre todo hemos conseguido que la gente hable de Ramón Llul, su autor. Es un homenaje al gran escritor mallorquín.

P. ¿Qué tal se portan las bestias encerradas en un teatro de Lavapiés?

R. Estupendamente. Tuvieron su contacto espontáneo con la gente de la calle. en la presentación, entrando por el jardín de la estación de Atocha, lo más parecido a la selva que encontramos en Madrid.

P. Y, por las noches, ¿qué hacen?

R. Comediants somos como una familia. Aquí tenemos muchos y grandes amigos a tos que ver...

Comediants. El libro de las bestias. Teatro Olimpia. Plaza de Lavapiés. Metro de Lavapiés. Hasta el 13 de febrero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de febrero de 1997.