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CICLISMO

Perfil de campeón

Abraham Olano deberá perder peso para superar en el Tour su asignatura pendiente: la montaña

El primer ejemplo, moderado, fue el de Induráin. El penúltimo, exagerado, el de Bjarne Riis. Abraham Olano deberá quedarse entre medias. Lo de Induráin fue moderado porque aunque perdió unos cuantos kilos desde sus inicios hasta que empezó a ganar Tours y Giros, no dejó de ser una maravilla, y su gran logro, que consiguiera subir los puertos más duros con los mejores escaladores pesando 15 kilos más de media que ellos. Un estudio de Padilla en el 92 revelaba que para el pesado Induráin era como si los puertos fueran dos kilómetros más largos que para sus ligeros rivales. Lo de Riis fue exagerado porque forzó tanto su adelgazmiento y la pérdida de grasa que bordeó la fina frontera entre lo humano y lo inhumano. No sólo estuvo a punto de perder el Tour en la última contrarreloj, sino que tan bajo era su porcentaje graso -inferior al 4%- que puso en peligro su propia capacidad de recuperación. Fue el enorme sacrificio al que se sometió para llegar a. su sueño: derrotar a Induráin demarrándole en la montaña aguantándole en las contrarreloj y ganar el Tour.Habló uno con el médico del Telekom en el Tour, el alemán Harald Schmid, y se lo contó a Sabin Padilla, médico de Induráin. Padilla no quiso saber nada de entrenamientos o seguimientos científicos. Sólo preguntó una cosa. "¿Te ha dicho cuánto pesa Riis?". El ejemplo de Riis marca la última tendencia. El danés mide 1,87, prácticamente lo mismo que Induráin, pero terminó el Tour pesando 68 kilos, 11 menos que el navarro. Forzando la máquina hasta el límite había logrado que su relación peso-potencia -la verddera referencia a la hora de medir las capacidades físicas de un ciclista- fuera superior a la de Induráin.

Riis, para quien los seis primeros mes es del año fueron simplemente de puesta a punto para el Tour, además de adelgazar dio un paso adelante en otro asunto. Hizo mucho entrenamiento de fuerza. Eso le permitió ser capaz de demarrar en los grandes puertos -Hautacam y Sestriere- usando el plato grande. No sólo los escaladores peso pluma se quedaron boquiabiertos e incapaces. También el potente Induráin, hasta entonces el hombre que llevaba la batuta del asunto. Tan atónito se quedó, que al día siguiente, antes de la salida hacia Pamplona en la etapa más dura, pidió, a sus mecánicos que le subieran los desarrollos. Se dio cuenta de que algo le faltaba. Hasta entonces había monopolizado el elixir de la perfecta preparación para el Tour, era el único que sabía lo que había que hacer para alcanzar el equilibrio privilegiado. Pero Riis, tras años y años observándole y espiándole, llegó a superarle.

Y ahora llega Olano. El guipuzcoano alcanzó el año pasado su mejor momento de forma en el Giro. No deja de repetir que perdió la carrera rosa en el Mortirolo porque la suya era una lucha desigual contra los escaladores. Aquel día se dio cuenta de tres cosas. Si quería ganar el Tour debía no sólo estar con los mejores en la montaña, sino ser capaz de demarrar o de aguantar los violentos ataques de los ágiles escaladores. Para ello, debía perder peso, ganar fuerza y concentrar en una sola gran carrera el estado de forma ideal. Y en enero del 97 en ésas está. Para reafirmarle ahí están los cálculos de Riis, según los cuales un kilode más supone un minuto de más en los largos puertos del Tour. O del médico Aldo Sassi, del mapei, que revelaba recientemente en La Gazzetta dello Sport: "Quien pierde el 10% de su peso gana entre un 5% y un 10% en subida porque mejora sensiblemente su relación peso-potencia". 0 lo que es lo mismo, un motor de Mercedes corre más dentro de la carrocería de un utilitario.Pero para el guipuzcoano esto de la pérdida de peso no es una novedad. Todos los escalones que ha subido en su carrera profesional, desde que era un rodador rápido apto para las pruebas en pista hasta el ciclista completo de ahora, aspirante a los grandes triunfos en las largas pruebas por etapas, los ha franqueado a base de adelgazar y de poner a prueba su capacidad para hacer entrenamientos de calidad. El desafío que se ha impuesto ahora para ganar el Tour es más de lo mismo, pero más complicado, porque cuanto más cerca se está del ideal, más fácil es pasarse de frenada. Olano no necesitará como Riis bajar cuatro kilos su último peso en forma porque tiene más clase y más potencia que el danés, que es un corredor que hizo toda su trayectoria profesional como gregario. Por esa misma razón tampoco necesitará forzar su porcentaje de grasas por debajo del 4%. Según Iñaki Arratíbel, el fisiólogo con el que empezó su carrera y que este año llevará su preparación a medias con el doctor Ferrari, Olano debería llegar al Tour con 66 kilos -el año pasado su peso en forma era de 66 para su 1,82 de estatura- y un porcentaje de grasa ligeramente superior al 6%. Esto, combinado con entrenamientos de fuerza -pesas, gimnasio, series en montaña- le permitirá estar perfecto, sin peligro de estar pluscuamperfecto. "Bajar mucho el porcentaje de grasas es peligroso", dice Arratíbel. "El nivel de colesterol es importante porque también influye en la capacidad de generar hormonas naturales, como la testosterona, y en la capacidad de recuperación".

Olano está gordo en estos momentos. Su plan de entrenamiento marca hacer volumen y fuerza en los primeros meses y después calidad haciendo series en los Pirineos, donde se concentrará a mediados de temporada. Su dieta de adelgazamiento se basará en comer mucha pasta -necesitará un 75% de hidratos de carbono y un 15% de proteínas-, barras energéticas y líquidos con sales. No debería perder más de medio kilo a la semana. Las dietas de pérdida rápida se basan sobre todo en la eliminación de líquidos, y un desequilibrio en ese aspecto sería fatal para su rendimiento. Para conseguirlo necesitará de un seguimiento total, muchas pruebas de esfuerzo y análisis constantes. Todo, por llegar al Tour como favorito.

A entrenar sin comer

Los ciclistas pasan hambre, lo que no parece muy sano. Pero todos se someten a los dictados de las nuevas obligaciones del ciclismo moderno. La mujer de Olano, Karmele, chica golosa, dejó de comer chocolate para evitar tentaciones a su marido. En ninguna parte de la casa encontrará Olano dulces, una de las frutas prohibidas. Tampoco debería encontrar grasas como mantequilla o carne de cerdo. Ni mucho queso ni alcohol. 0 sea, que en la cocina, sólo espaguetis, carne o pescados para planchar.Karmele se ha tenido que acostumbrar también a comer sola. Es uno de los trucos que recomiendan los entrenadores. A la hora de la comida -entre la una y las cuatro-, sal a entrenarte. Y cuando vuelvas a casa, para matar el hambre tómate alguna chocolatina energética. Y basta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de enero de 1997

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