"Fui uno de los culpables de que se cometieran errores en Madrid"

Tres edificios a medio hacer ha dejado Cano Lasso en Madrid. Y un surtido de frases que recordar en los archivos de documentación. A punto de rematar, dos obras: el edificio de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Las Rozas, y un bloque con 400 viviendas en Valdebernardo. (distrito de Vicálvaro).El primero de ellos, lo definía ayer su hijo Diego Cano Pintos como la obra más serena: "Era la más madura de todas. En este edificio ha tratado de resolver todos los problemas en cuanto al entorno, sin grandes estridencias. Se caracteriza por una línea muy sobria y equilibrada, toda de ladrillos, con ventanas grandes. Es un edificio muy experimental que aporta calma al árido entorno que lo rodea".

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De las viviendas de Valderbernardo, a punto de entregar a sus compradores de la antigua PSV, destacaba su particular distribución: todos los dormitorios miran a la fachada exterior, limpia y de color blanco; y el resto de las habitaciones (cocina, baño y salón) se dirigen hacia un gran patio. "Desde el punto de vista arquitectónico es un edificio sin complicaciones, con una fachada muy repetitiva en cuanto a los huecos", explicaba su hijo arquitecto.

La tercera obra, la rehabilitación del Cuartel de Conde Duque, en la que ha trabajado desde 1981, estará finalizada a más largo plazo. Este edificio acoge un centro cultural, otro de informática, la hemeroteca y la biblioteca municipal. El arreglo de la penúltima fase de este inmueble de 49.000 metros cuadrados -la fachada y las cubiertas del ala Este, y el zaguán de acceso a la plaza central- comenzó en el mes de septiembre. "Mí padre lo dejó casi terminado. El problema es que este edificio se ha ido arreglado a medida que el Ayuntamiento iba aprobando pequeñas partidas de dinero", aseguraba Diego Cano. Al Cuartel de Conde Duque todavía le falta el último empujón: el ala Norte.

El otro legado de Julio Cano Lasso permanece escondido en los textos de arquitectura y entre las páginas de los periódicos. Lo siguiente son algunas frases que dedicó a su ciudad:

"Fui uno de los culpables de que en Madrid se cometieran errores arquitectónicos. Formé parte de un equipo que construyó una casa inadecuada junto al Viaducto y no me opuse a edificar San Antonio de La Florida, que acabó con la pradera del Corregidor. El valle del Manzanares debía haber sido respetado".

"El paseo de La Castellana lleva camino de ser la calle más bella de Europa".

"Madrid ha perdido su oportunidad de ser una bella ciudad, pero aún hay tiempo. Le perdió haber sido diseñada sin dinero ni orden ni concierto".

"Madrid se caracteriza por la austeridad, el tratamiento masivo del ladrillo y un deseo de racionalidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de diciembre de 1996.