AL COMPÁS DE ZUBI
La orquesta de Valencia provocó ayer chillidos histéricos, cánticos y palmas como si los violinistas y flautistas se encontraran en un estadio de fútbol jugando una final. El entusiasmo del público, formado por centenares de escolares, lo provocó uno de los tres trompetistas, el portero del Valencia y de la selección española, Andoni Zubizarreta, que acudió sonriente al Palau de la Música para ayudar a promocionar la música clásica entre los niños. Las obras de Haendel, Chaikovski y Boccherini hicieron las delicias de los pequeños, que no apartaban la vista del espigado guardameta-trompetista. "No he tenido nada que ver con la música desde que era pequeño", confesó, pero salió airoso del trance con ayuda del disimulado play-back que ejercieron sus compañeros cuando le tocó interpretar en solitario los acordes navideños del Jingle bells.


























































