Antoñete, actor en 'La virtud del asesino'

Martes, seis de la tarde. Plaza de toros de Las Ventas. Miembros de la cuadrilla llevan en volandas al maestro herido rumbo a la enfermería. El famoso torero Rafael Cortés ha sido herido de muerte por el toro, o quizá por la estocada invisible del matador de humanos Ariel Lambert. Pero Cortés resucita y recobra su identidad real: es el maestro Antonio Chenel Antoñete. El mechón blanco es verdadero, pero no la fatal cornada, parte de la trama de uno de los 13 episodios de la serie que se rueda en Madrid para Televisión Española, La virtud del asesino.Durante unos seis días, Antoñete se ha vestido de luces para interpretar a un veterano torero que quiere despedirse de los ruedos lidiando seis astados. Según los miembros del equipo, "el maestro se ha portado como un valiente" a lo largo del rodaje, sin que la superstición o el poderoso influjo de la plaza agitara su estampa de tranquilidad. "Me siento cómodo con el papel. No me intimidan las cámaras", afirma el popular torero, comentarista para Canal + en las retransmisiones de la Feria de San Isidro. Y precisamente su compañero de faena televisiva, Manolo Molés, interviene en la serie como narrador de la corrida. Para Roberto Bodegas, director de la serie, "Antoñete aporta como actor naturalidad y sentido común, lo mismo que en su toreo. Da credibilidad al personaje".La virtud del asesino Lambért (Nacho Duato), que elimina personajes populares, es que sus crímenes parezcan accidentes. El inspector Santalla (Sancho Gracia) y el juez Quintero (Patxi Andión, también productor de la serie) siguen los rastros del perverso matador, en cuyo. entorno también están Isabel (Elvira Mínguez) y el truhán presentador de radio Alcatraz (José Castillo).

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 22 de octubre de 1996.

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