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FÚTBOL OCTAVA JORNADA DE LIGA

Fernando Santos mide la paciencia de Balaídos

El Celta, con estrellas en el banquillo, empata ante el Racing

El tedio se ha instalado en Balaídos. El mejor Celta de los últimos años sigue forjando uno de los comienzos de temporada más decepcionantes que se le recuerdan en su historia reciente. Al Racing, un equipo mucho menos ambicioso de lo que se mostró en las citas ante equipos con aspiraciones, le fue suficiente con proteger bien a Ceballos y confiar en la inspiración de algún contraataque para clavar una nueva espina en el corazón de Balaídos, un campo antaño inexpugnable. Esta temporada el Celta, en su estadio, los puntos los suma de uno en uno.Fernando Santos, el preparador vigués, propuso un debate escasamente alentador. Y puede salir malparado por ello. Satisfecho con la leve mejoría que el bloque del año pasado logró en los últimos partidos, su apuesta por la continuidad la llevó al extremo. Ni Mostovoi, ni Chemo del Solar ni Revivo, tres de las novedades más llamativas de este curso, estuvieron en el equipo titular. Fue un once al estilo del curso anterior, pero que juega muy por debajo del nivel que alcanzó entonces.

Mostovoi, castigado

Los primeros 45 minutos se los pasó la grada comentando detalles como la ausencia de Mostovoi, ya que el fútbol no daba para más. Santos ha tomado una de las decisiones que más suelen desgastar las carreras de los entrenadores: castigar con banquillo a uno de los jugadores que Balaídos tiene más ganas de observar. Recientemente recuperado de una lesión, el internacional ruso no le ha demostrado al técnico suficiente motivación como para ganarse el puesto. El nulo espectáculo de la primera mitad favoreció que se extendiese la opinión de que el Celta está tratando injustamente a sus hombres más importantes.Los cambios parecieron dar la razón al sector crítico con el técnico, que aumenta día a día. Inició el Celta la segunda mitad con Mostovoi y Revivo y el equipo tuvo otro aspecto. Tanto apretó que, transcurrido un cuarto de hora, un balón instalado por el israelí en la zona más peligrosa del área lo empujó Alvaro en propia puerta.

Los vigueses vivieron entonces unos minutos al borde del segundo gol, hasta que al Racing le salió su primer contragolpe y Billabona batió a Dutruel en el mano a mano. Sumido en la zona baja de la tabla como está el equipo vigués, el empate no fue un dato tan desalentador como la descoordinación que ha presidido el inicio de temporada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de octubre de 1996