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FÚTBOL OCTAVA JORNADA DE LIGA

... 8, ¡maaambo!

El Barcelona suma 29 tantos en ocho jornadas, a 3,6 goles por partido

Ni la insinuación del Milan de llevarse a Ronaldo, ni la marcha de Bakero a México, ni la rémora del caso Nadal... El Barça endosó un 8-0 al Logroñes que dejó pequeño el espectacular 6-1 del Madrid. El grupo de Robson fulminó todos los fantasmas instalados en el vestuario azulgrana en un día pletórico. Le bastó la mitad de un partido ante el Logroñes para afianzarse en la cabeza del liderato -supera en dos puntos al Madrid y el Deportivo- y volver a demostrar que posiblemente carece de un claro esquema de juego y no puede evitar que su táctica esté bajo sospecha, pero un dato es inapelable: el Barça golea como nunca y obliga a rebuscar en las hemerotecas. Robson tiene en su manga un as impagable: cuenta con una plantilla, liderada por Ronaldo, que atesora un talento inmenso.Nada predecía una goleada de ese calibre tras la resaca de la Recopa y ante un rival que llegaba con la aureola de haber llevado casi al paro a Luis Aragonés y de no haber perdido nunca fuera de Las Gaunas. Ni podía imaginar el Camp Nou que sólo iniciada la segunda mitad estaría ya haciendo la ola y, coreando los nombres de sus futbolistas. Fue un festival facilitado en parte por la inanición del Logroñés, que jugó desde el minuto 30 con sólo 10 hombres; un partido tan plácido que al final se asemejó más a un entrenamiento. Hacía mucho tiempo que no se veían en el Camp Nou cuatro goles en la primera parte y bastante más que no se encauzaba un partido con tanta facilidad. Tenía el Barça una doble cuenta pendiente consigo mismo: golear en casa y dejar su portería a cero. Ayer canceló de forma brillante sus deudas.

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La grada llegó a la cita con más ganas que las que aparentaba el equipo. Había cierta ansiedad de ver en directo las diabluras de Ronaldo, que sólo había mostrado la televisión. Tanto las de Compostela como las de Teresina. Y deseos también de replicar a la intimidatoria victoria del Madrid. El Barça zanjó el debate de forma rápida. Goleó a una velocidad vertiginosa, con otro gol de antología de Ronaldo, acompañado de dos más de Giovanni y otro de Stoichkov, en sólo 45 minutos. No se puede pedir más.

Una gran ocasión perdida por Morales activó la guardia. Ronaldo, que hasta entonces parecía seguir en Teresina, envió un peligroso cabezazo. Luego llegaron 10 minutos letales: Stoichkov y Giovanni marcaron. Los dos goles hicieron mella en los nervios del Logroñés. Brito Arceo expulsó a Markovic por una absurda agresión a Sergi. El Logroñés se quedó con 10 y se desintegró. Ronaldo despertó y, quizá consciente de que estaba en el palco su seleccionador, el mismo que no acepta que se le compare con Pelé, se metió en un laberinto de piernas, llevó el balón hasta recovecos imposibles, sentó a Cedrún y se metió en la portería. Giovanni firmó el cuarto y el partido murió.

Sólo quedaba saber cuántos goles más caerían. Fue un castigo cruel para el Logroñés, un equipo dirigido por Lotina, el mismo que con el Numancia ridiculizó al Barça de Cruyff. Llegarían cuatro más, aunque dos fueron de penalti -el de Stoichkov no existió- y otro en propia puerta. Brito llevó al Logroñés a la humillación dejándole con nueve hombres al expulsar a Manel. Ronaldo puso el broche final con el Camp Nou a sus pies pidiéndole que marcara de penalti el octavo... Ocho, ¡maaambo! Nadie sabe si Ronaldinho se irá al Milan. Pero de momento nadie pensaba en eso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de octubre de 1996