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La Fura monta el pollo

El grupo catalán reclama espectado res desde una pollería de Embajadores

Huevos, cabezas de conejos, pollos colgados por las patas, pechugas de gallina, higaditos y alguna que otra casquería, además de los directores Pere Tantiñá y Rafael Vives, conformaban el decorado en el que el grupo catalán La Fura dels Baus presentó ayer su espectáculo Manes, que mañana se estrena, dentro del Festival de Otoño, en el cuartel abandonado de Daoiz y Velarde. En esta ocasión, los atrabiliarios y siempre provocadores fureros eligieron la pollería El Huevo Gordo, del popular mercado de Embajadores, para presentar a la prensa su último montaje, con el que vuelven a las raíces de esta siempre sorprendente compañía, creada hace 17 años.El director del Festival de Otoño, Ignacio Amestoy -quien, enfundado en su gabardina y barba canosa, ambas clásicas, tímidamente gritaba: "¡Que no falten huevos!"-, y el dueño de la pollería, Demetrio García, ponían cara de aguantar con estoicismo, e incluso humor lo que se les venía encima.

Ante la avalancha de periodistas frente al puesto del mercado, en hora punta de compras;- las clientas daban por hecho que a Demetrio le había tocado el gordo de la Lotería. Pero lo que le había tocado, por voluntad propia, era acoger en su puesto a "esos chicos". "Tendré que ir a verles, porque me han dicho que son muy especiales", dijo.

Amestoy presentó a La Fura como cita obligada, dada la intención del Festival de Otoño de volcarse en la creación española contemporánea. Tantiñá, el director del grupo, aclaré que Manes era un regreso al lengúaje furero originario de esta compañía, que ha transitado por las grandes óperas (la pasada primavera estrenó Atlántida, de Falla), la televisión, la grabación de discos o los macroespectáculos. Esas raíces se sitúan en un lenguaje que se caracteriza porque todo transcurre al mismo nivel que el espectador, que se ve involucrado en el espectáculo."La dramaturgia no es literaria, sino rítmica, y Manes lo hemos visto como un zapeo de imágenes teatrales y sensaciones, con el que volvemos a la esencia de nuestro lenguaje, en el que los principales protagonistas son los actores", dijo. Los pollos también tienen un papel importante, pero ya cadáveres.

Lo que sí dejan claro es su alejamiento de moralismos o lecturas,, únicas: "Nos gusta, más que expresar una sola visión de las cosas, que sea el público, quien nos cuente la suya propia, porque nosotros seguimos creando desde el concepto de la cultura-diversidad enraizada con la biodiversidad", señaló Tantiñá al hablar dé sus terminologías fureras. En Manes, segun él, están la muertel, el nacimiento, el sexo, la comida y las necesidades primarias con lecturas diferentes según las culturas.

Manes. Desde mañana hasta el 10 de noviembre en los Cuarteles de Daoiz y Velarde (avenida de la Ciudad de Barcelona, 162). 2.500 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de octubre de 1996