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VUELTA 96

"Puede ser el final del periplo"

José Miguel Echávarri recomienda descanso a Induráin para ver si recupera las ganas de correr

José Miguel Echávarri lo pasó peor el día de Larrau -el Tour llegaba a Pamplona e Induráin se quedaba- que ayer. Sin embargo, los últimos seis meses del ciclista navarro han sido duros de tragar. El director del Banesto, el hombre que hizo saltar al profesionalismo al navarro hace ya 12 años, confiesa que tiene la mente en blanco. Que no sabe qué pensar ni qué datos analizar. Optimista innato -"el jueves creí que Induráin iba a tirar para adelante, le vi preocupado pero decidido"-, el primer reproche de Echávarri siempre va dirigido a aquellos que no tienen fe en el ciclista más grande de la historia, en el hombre que más he hecho gozar a los aficionados. "Yo quería ser optimista", dice, "y no sé si éste es el abandono más doloroso de todos los ciclistas que he dirigido". Sin embargo, su optimismo está rayado de dudas. La percepción de Induráin se le ha alejado. No sabe, lo. que pasa por la cabeza del navarro. Su análisis de la situación es, así, ambiguo.Su comparación es perfecta. Sabe describir. "Es como cuando estás en la UVI y te dicen que vas a morir y no quieres creerlo. La víspera le vi con ganas de intentarlo aun sabiendo que había tenido una alarma en el Naranco, pero a mitad de la etapa, en cuanto he visto que iba mal me he, ido al hotel a esperarlo. No es que se quede, es que no puede. Quizás lo que le conviene ahora es descansar un poco, a ver si recupera la salud y le entra de nuevo el mono de bicicleta".

José, Miguel Echávarri es un optimista y lo sabe. Pero también sabe hacer lecturas más ajustadas, y también más próximas a su gusto por el significado de todo tipo de señales. El director del Banesto quería creer en los signos del destino. "Miguel lleva el dorsal 21, el mismo de Riis el último Tour, y la Vuelta termina el día de San Miguel", decía animando el cotarro antes de que la montaña mostrara los límites actuales del corredor. -"Incluso me dijo después del Naranco: 'porque iba mal, sino agarro y ataco y dejo tirados a todos los del ONCE-. Frustrada esa vía, más paralelismos históricos,, éstos de signo contrario. "En 1985, en su primera Vuelta, Miguel también se quedó en el Fito, terminó lejísimos en los Lagos", dice. " 11 años depués, y tantas victorias, esto. Es la vuelta del ciclo, el periplo que se ha acabado".

lñaki Arratibel, el médico del Banesto, no es optimista por naturaleza. Él lee datos exactos y es demoledor: "De este año, que se . olvide y del próximo, ya veremos si no hemos visto a Induráin por última vez sobre una bicicleta. Lo del catarro no era tanto, pero no deja de ser una pieza más del complicado puzzle que, es la forma de un ciclista". Antes de la Vuelta, ya Sabino Padilla, su médico personal, advertía que no estaba en forma para afrontarla, que hablar de disputar el Mundial era una utopía y que no veía claro que pudiera seguir un año más. La decisión sólo la tiene el ciclista y nadie del equipo le presionará a la hora de tomarla. "Cuando Miguel se para, todos los relojes se paran" dice Echávarri.

El futuro del equipo Banesto no depende de la continuidad de Induráin. Echávarri, el hombre que más quiere, admira y agradece lo que' Induráin ha hecho por todos, no va a exigir nada. "El sabe que si continúa tendrá un calendario mas suave, sólo encaminado al Tour. Con eso, él dará vueltas a la situación. A mí me gustaría aconsejarle, pero sólo si supiera que mi consejo se acercaría lo más posible a su decisión. Ya he dicho muchas veces que no le pediré nunca que siga un metro más, un segundo más de lo que el quiera".

Y en la voluntad de Induráin, el hermético, y del sacrificio que quiera solicitar a su familia, queda todo. "Todo está en su voluntad, en su motivación. Si él quiere, tiene un Tour más en sus piernas", resuelve Echávarri, el optimista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de septiembre de 1996