25 millones por octillizo vivo
La sociedad británica no se ha recuperado aún del debate sobre la destrucción de embriones y el aborto de un mellizo a petición de la madre cuando se enfrenta a una nueva e inverosímil situación: una mujer embarazada de octillizos dispuesta a seguir adelante con el grave riesgo que ello conlleva y una revista que ha acordado pagarle 25 millones de pesetas por cada niño sano que alumbre. La organización antiabortista Life defiende el acuerdo en base al dineral que le costará a Mandy Allwood la crianza de su eventual descendencia. Otras voces critican el papel de la prensa sensacionalista en estos asuntos y culpan a Allwood de mercadear con su historia.En España, un experto en fecundación artificial asegura que los embarazos múltiples son habituales; como lo es la solución que se adopta en todo el mundo: la llamada reducción embrionaría.
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