Roldán dice que Barrionuevo sabía que se manipularían pruebas del 'caso Urigoitia'

El ex director general Luis Roldán declaró ayer San Sebastián ante el juez Justo Rodríguez, encargado de investigar el caso de la activista de Lucía Urigoitia, muerta en un tiroteo con la Guardia Civil en 1987. Según Roldán, el entonces ministro de Interior, José Barrionuevo, el secretario de Estado de Seguridad Rafael Vera y el abogado Jorge Argote conocían el intento de manipulación de las pruebas.

El abogado de la familia Urigoitia, Iñigo Iruin, manifestó que Roldán aseguró en sus manifestaciones que guardias civiles al mando del entonces capitán José Ramón Pindado entraron en el juzgado de San Sebastián y en el piso de Pasajes (Guipúzcoa) en el que falleció Urigoitia, para "llevar a cabo una manipulación de los elementos probatorios".Según Iruin, Luis Roldán manifiestó ante el juez que los guardias entraron en el juzgado para cambiar el chaleco antibalas del agente que disparó contra Lucía Urigoitia porque "pensaban que no tenía incrustada ninguna bala". El ex director general afirmó que el chaleco no llegó a ser suplantado porque los guardias que participaron en esa operación se llevaron "la sorpresa de que el chaleco original tenía un disparo y volvieron a dejarlo" en su sitio.

Una situación parecida ocurrió en el piso en el que se produjo el tiroteo entre el comando de ETA y la Guardia Civil. Los agentes pretendían cambiar un proyectil, pero no lo hicieron porque no alteraba la versión oficial que se había dado.

El ex alto cargo se enteró de los intentos de manipulación, según declaró ayer, a través del abogado Jorge Argote y de Rafael Vera. El ex ministro de Interior José Barrionuevo "estaba al tanto de todo", según dijo Roldán. Una vez finalizada la declaración de Roldán sobre el caso Urigoitia, fue interrogado por la juez Arantza Aginaga sobre la muerte de Mikel Zabalza en 1985, sobre lo que dijo que "no tiene ningún dato de conocimiento propio". Zabalza, que había sido detenido como sospechoso de pertenecer a ETA, apareció muerto en 1985 en Navarra, donde Roldán ocupaba entonces el cargo de delegado del Gobierno.

El testigo reconoció que en septiembre de 1993 recibió una nota interna secreta sobre las declaraciones de un sargento de la Guardia Civil en la que se aseguraba que éste conocía la matrícula del coche en el que Zabalza fue trasladado a Endarlaza (Navarra) y las personas que le acompañaban. Roldán explicó que no investigo; esa nota porque el caso ya estaba cerrado. Sin embargo, el abogado de los guardias civiles, Humberto de la Torre, manifestó ayer que Roldán no constató ningún tipo de irregularidad en los casos Urigoitia y Zabalza.

La juez Arantza Aginaga, que investiga la muerte de Zabaltza, tiene previsto inspeccionar hoy el cuartel de Intxaurrondo, en San Sebastián, y concretamente el depósito de agua que los submarinistas de la Guardia Civil usan habitualmente para limpiar sus buzos, informa José Luis Barbería. Ésas y otras diligencias van dirigidas a contrastar la hipótesis de que en noviembre de 1985 el cadáver de Zabalza permaneciera en esa piscina. La versión oficial sostiene que murió ahogado en el Bidasoa, tras fugarse aprovechando un descuido de sus vigilantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 16 de julio de 1996.

Debido a las excepcionales circunstancias, EL PAÍS está ofreciendo gratuitamente todos sus contenidos digitales. La información relativa al coronavirus seguirá en abierto mientras persista la gravedad de la crisis.

Decenas de periodistas trabajan sin descanso para llevarte la cobertura más rigurosa y cumplir con su misión de servicio público. Si quieres apoyar nuestro periodismo puedes hacerlo aquí por 1 euro el primer mes (a partir de junio 10 euros). Suscríbete a los hechos.

Suscríbete
Lo más visto en...Top 50