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CICLISMO - GIRO

Olano brilla en una etapa insidiosa

Abraham Olano comenzó a recuperar el respeto del pelotón cuando el Giro se acerca a su ecuador. El ciclista guipuzcoano y el Mapei han decidido tomar la carrera italiana por la mano después de las dudas surgidas con la pobre prestación en la etapa del Monte Sirino. Ayer, la etapa, un recorrido insidioso por las cuestas y más rampas de Toscana, giró en tomo a las maniobras del inaillot arcoiris. Las asechanzas partieron de Olano, y no de sus rivales, aunque el triunfo de la. etapa -disputada finalmente como una clásica fuera para el habitual de esta temporada en este tipo de recorridos, Rodolfo Massi.Una de las razones de los 38 segundos que cedió Olano en el Sirino fue la baja velocidad media con la que el pelotón se había colocado al pie del puerto. Los amantes del demarraje en las cuestas -todos los rivales del gupuzcoano- se encontraron enteros y aprovecharon su ventaja; Olano sufre ante ese tipo de ataques, es más diesel, y lo pagó. Su principal debilidad fue no tener un equipo lo bastante fuerte para marcar el ritmo. Ayer, la situación varió.

No fue tanto el Mapei quien logró que se recorriera Toscana a la velocidad del rayo, fue más bien el Saeco -hasta Cipollini relevó en cabeza- quien, por necesidades inescrutables, colaboré a que más de medio pelotón llegara agotado al duro -rampas del 14%- y corto -2,9 kilómetros- puerto de Schignano, a 15 kilómetros de la meta. Olano, con ganas y siempre por delante, contribuyó luego a hacer imposibles los intentos de Tonkov Gontchenkov y Belli y a comprobar debilidades supuestas. Un tirón suyo nada más coronar dio como resultado un corte de ocho hombres en el que, Berzin tardó en entrar y en el que no halló cobijo Casagrande. Tan fuerte iba Olano que nadie colaboró con él.

Capturados los ocho, el pelotón definitivamente roto -con sólo unos 30 por delante, fue el turno de los buscadores de etapas, entre ellos Fernández Ginés. Un grupo de seis montado, por Hervé a 11 kilómetros de la meta, del que se desgajó Massi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de mayo de 1996