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Gil alardea ante sus peñas

El presidente del Atlético arenga a sus socios tras el incidente del viernes

Jesús Gil, el dueño del Atlético, volvió ayer a la carga. En una reunión con las peñas de su equipo, a las que obsequió con uno de sus habituales discursos populistas, lanzó un puñado, de insultos contra periodistas y directivos de otros clubes. A ambos les acusó de fomentar la violencia, por provocar, los unos, y airear, los otros, el puñetazo que el viernes propinó al gerente del Compostela. Durante su arenga a los socios llegó a pedir perdón por el puñetazo, pero acabó por presumir del mismo: "Yo, es que tengo dos cojones". Casi tantos como guardaespaldas le acompañan.

El dueño del Atlético de Madrid, Jesús Gil, estaba eufórico tras la agresión al presidente del gerente del Compostela. "No entiendo como pueden decir que estoy pesaroso y hundido en Valdeolivas", dijo con energía delante de representantes de 409 peñas. Luego bajó el tono para pedir disculpas:"Pido perdón", "fue un error", no puedo fomentar ni propiciar la violencia". Gil enfriaba así a la concurrencia que le recibía animándole con gritos de Tyson, Urtáin o puños fuera. "Tranquilidad no somos matones", suavizó el presidente.

El mandatario rojiblanco, aseguró que quería sincerarse con los aficionados más Fieles porque "no había dado una imagen positiva dando un puñetazo por las buena". "No es nada favorable ni para mí, ni para nada de lo que represente", dijo.

A continuación, explicó que peor habría sido pegar al presidente del Compostela. "Yo a Caneda nunca le hubiera sacudido [la gente se reía]. Eso hubiera sido una acción impropia", indicó. "Yo me defendí de una persona que me insultó y a la que no conocía. Y comprendo que yo he salido perdiendo".

Luego aseguró que todo lo ocurrido el viernes es el resultado de una conspiración económica de cinco presidentes que han montado un número "porque hay mucho dinero en juego".

La mesura le duró poco. Gil se calentó al hablar de esa entente presidida por el presidente del Deportivo de la Coruña. Entonces cargó duramente contra la prensa, insultó a periodistas, e increpó a otros clubes. En su discurso, Gil indicó que le han tratado como a un terrorista o a un asesino cuando todavía no "he matado a nadie". Y la culpa de todo, añadió, la tienen los periódicos y la radio: "Si alguien quiere acabar con la violencia, lo que de ella hable Gil u otro no se publica. Pero lo sacan porque vende". "Porque Gil vende y se ha leído hasta en Oceanía", repitió.

El dueño del Atlético de Madrid estaba. lanzado. "No pueden conmigo. Yo he dicho arriba Franco y arriba España. A lo mejor si estuviera Franco no habría tres secuestrados".

Gil prosiguió su Arenga pidiendo a sus socios que creen una burbuja en torno al club. "Vamos los primeros, somos lo inconcebible, el enemigo a batir, y el estar jugando la Copa crea unos agravios. Nosotros tenemos que 1 estar a lo nuestro". Y acabó diciéndose: "Yo soy singular. Soy diferente. Sí. Tengo dos cojones, también".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de marzo de 1996