El Salamanca paga sus errores defensivos

No duró mucho la alegría. en la casa del pobre. A pesar de tomar ventaja por dos ocasiones en el marcador, la Unión Deportiva Salamanca acabó empatando un partido que para la propia tranquilidad y la del entrenador debía haber ganado. Sin duda los unionistas dejaron, en algunas fases del encuentro, muestras de¡ nerviosismo acumulado a lo largo de la semana por los problemas con el técnico Juan Manuel Lillo y su posible destitución. Sobre todo, los errores se volvieron a poner de manifiesto en la parcela defensiva, auténtico cáncer del cuadro charro.El primer tiempo fue prácticamente de dominio local. En los primeros seis minutos el Salamanca había gozado de tres oportunidades para haberse adelantado en el marcador, pero Leal, el cancerbero emeritense, estuvo muy acertado al adelantarse primero a Quiroga y luego a Barbará. En la segunda mitad, el Mérida safió en busca del empate, pero poco a poco los locales volvían a hacerse, no abiertamente pero sí de una manera significativa , con el control del juego. Pero el Mérida aprovechó un contragolpe para lograr el 1-1. Volvió el Salamanca a retomar el hilo del encuentro y lo consiguió con un hermoso gol de Barbará, que coronó una espléndida acción entre Latorre y Stinga. Y de nuevo, ocurrió otra catástrofe defensiva de los locales, incapaces de dominar esta faceta del juego. El error fue aprovechado por Prieto para marcar con la cabeza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 11 de febrero de 1996.

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