Marxistas no leninistas
/ R. S., La moderación predominó ayer en los trabajos en comisión del congreso, ya que los actuales dirigentes del PCE se encargaron, situados todos ellos estratégicamente en cada uno de los lugares de trabajo, de echar abajo lo que consideraban excesos. Así, el PCE es un partido "marxista-revolucionario", pero no leninista, como proponían las juventudes de ese partido y la delegación de Euskadi. El PCE tampoco pasa a ser "la corriente comunista" de Izquierda Unida ni se aprobó, como pretendía un delegado, que la Constitución española "supone un obstáculo para llegar al socialismo".
Igualmente el congreso rechazó la enmienda que justificaba la utilización "de cualquier medio y método" para llegar al poder.
Sin embargo, no se moderaron sino todo lo contrario, las referencias iniciales al papel del PCE, en la transición. Los congresistas endurecieron el texto referido a lo que hizo su partido con Santiago Carrillo a la cabeza. "El PCE valora autocríticamente los enfoques que guiaron nuestra acción durante la transición". "La política de concentración, mantenida hasta 1982, impedía poner en juego la fuerza que se desprendía de la capacidad de lucha de CC OO, de las asociaciones de vecinos y de otras organizaciones en las que miles de militantes del PCE jugaban un papel relevante".
En la noche de ayer, los sectores más ortodoxos del PCE recogían firmas para presentar una lista alternativa a la de Julio Anguita. Todo quedó en un conato al no conseguir los promotores la firma de 75 delegados, el 10% de los 750 que componen el congreso.


























































