Francia, paralizada por la huelga de los funcionarios públicos
Francia quedó ayer casi paralizada por la huelga de funcionarios del Estado y trabajadores del sector público convocada por los sindicatos para protestar contra la reforma de la Seguridad Social y de las pensiones. El enfrentamiento abierto entre las organizaciones sindicales y el Gobierno de Alain Juppé dejó a los franceses sin aviones, trenes, metro autobuses o servicios administrativos. Como reflejo del malestar que sacude al país, decenas de miles de personas se manifestaron en las calles de París y otras ciudades francesas.
Según los sindicatos, el número de funcionarios que secundaron el paro superó el millón; es decir, más del 50% de los 2,2 millones de empleados del Estado y de las empresas del sector público. Fuentes gubernamentales se apresuraron a rebajar ese porcentaje al 37%.El recién remodelado Gobierno de Juppé se juega en el envite una de sus últimas cartas para hacer remontar su hundida popularidad y demostrar que cuenta todavía con la autoridad suficiente para imponer las reformas. Para ello eligió la línea de la firmeza. Mientras los franceses expresaban su protesta en las calles y resultaba claro que, como el pasado 10 de octubre, los sindicatos habían conseguido parar los transportes públicos y la vida económica nacional, el primer ministro se reunía con el presidente Chirac en París.
A media mañana, el portavoz gubernamental anunció que, a pesar de la nutrida protesta ciudadana, el miércoles será presentado a la Asamblea Nacional el proyecto de ley que, de aprobarse, permitirá a Juppé reformar la Seguridad Social por la vía del decreto urgente. "No hay ningún cambio. El plan Juppé sigue adelante porque, con protesta o sin ella, es necesario y ha sido respaldado por una gran mayoría de diputados", remacharon fuentes gubernamentales, intentando deshacer la impresión de un Gobierno sin resortes. Página 2


























































