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Servicios Públicos de UGT aprueba la gestión de la ejecutiva por estrecho margen

El comité de la Federación de Servicios Públicos (FSP) de UGT aprobó ayer la gestión de su secretario general, Daniel Alastuey, y de la ejecutiva con el apoyo de 81 delegados (51,50/6). Los restantes 76 miembros del comité decidieron no participar en la votación, por entender que no se han dado las garantías democráticas suficientes y después de que fueran rechazadas sus impugnaciones sobre la elección de los delegados de Euskadi y Castilla-León.La aprobación de la gestión por ese estrecho margen refleja la división de la federación, pero también ha evitado por el momento una crisis mayor. El sector crítico de la FSP -alineado con el líder de UGT, Cándido Méndez había barajado la posibilidad de que la gestión de la dirección -favorable a Manuel Fernández Lito- fuera reprobada ayer y que el comité de la federación concluyera con el nombramiento de una gestora.

En cambio, para Daniel Alastuey el resultado de la votación no ha constituido "ninguna sorpresa" y confía en que una vez celebrado el comité federal los dos sectores se pongan a trabajar en la acción sindical sin mayores problemas.

No parece ser esa la intención del sector crítico. Uno de sus dirigentes, José Sayagües, afirma que el desarrollo del comité ha sido "fantasmal" y que han declinado participar en la crítica y en la votación de la gestión porque ha sido un comité amañado". Este sindicalista sostiene que se ha impedido la entrada a tres delegados afines a. sus tesis de Castilla-León y a otros tres de Euskadi "para ajustar el número de votos al resultado que pretendían". Las impugnaciones van avaladas por 81 firmas, según Sayagües, quien asegura que corresponde ahora resolverlas a la ejecutiva confederal y a la comisión de garantías.

La federación de empleados públicos seguirá hoy sus debates y analizará los resultados de las elecciones sindicales. Según Alastuey, UGT va ganando ligeramente a CC OO en las administraciones públicas, exceptuada la enseñanza. "La catástrofe que algunas vaticinaban para UGT", afirma, "no se ha producido. El sindicalismo de clase sigue vivo en la Administración Pública".

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