Cincuenta niños de Torrelodones vuelven a las canicas y peonzas
Torrelodones (9.000 habitantes) jugó ayer a la antigua. Cincuenta niños abandonaron sus videojuegos de Rambo y naves intergalácticas para compartir el domingo con sus progenitores lanzando canicas, peonzas, fichas a la rana o aviones de papel.El aislamiento de los niños, absortos en pantallas de ordenador, desapareció entre risas y juegos con sus amigos, padres y abuelos. "No tratamos de fomentar la competitividad, sino la amistad y la colaboración entre participantes de todas las edades", así explicó Luis San Miguel, director del Instituto de Iniciativas Científicas, el motivo de la reunión de juegos de ayer en Torrelodones. "También pretendemos introducir a los niños en la fisica y las ciencias naturales de una forma más divertida para ellos", añadió San Miguel.
Gabriel Carmona, de 82 años y c on cuatro nietos, fue el más certero en el lanzamiento a la rana. Introdujo seis fichas por la boca del animal metálico. Los niños le miraban asombrados y le pedían consejo al lanzar. El abuelo Carmona explicó a los zagales que hay que lanzar la ficha en parábola, para que la gravedad la introduzca en la boca de la rana.
Una madre con cuatro hijos, Pilar, de 50 años, contaba: "El ordenador envicia a los niños. Se aislan. Sin embargo, este tipo de juego fomenta la amistad y la comunicación entre ellos y, en el fondo, es como mejor se lo pasan".


























































