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BALONCESTO FINAL DE LA LIGA ACB

El Unicaja le abre el abismo al Barcelona

El rebote y el juego interior, claves que dan ventaja, 2-1, al equipo malagueño

Ahora sí que puede decirse que ni en sueños lo ha tenido tan cerca. La Liga está a la vuelta de la esquina, tiene una fecha inmediata: mañana mismo puede ser el gran día. Unicaja se lo está trabajando con ahínco y con tesón Anoche no pudo suspirar hasta el último segundo del encuentro.Si a principio de Liga alguien hubiera dicho a este equipo que iba a plantarse en la serie final y que iba a jugarse el punto definitivo en su cancha, lo hubieran mandado al manicomio. Ahora Málaga entera vive en medio de la locura. Unicaja tiene a punto la Liga. Ayer volvió a demostrar que en esta serie es mejor equipo que el Barcelona.

A la tercera fue la vencida y esta vez el Barcelona no permitió que Unicaja dinamitara el partido de salida. Tampoco los malagueños andaban tan finos como en los dos primeros encuentros. En Barcelona su juego se fundamentó en el tiro exterior y en unos excelentes porcentajes en los triples. Ayer falló los cuatro primeros que intentó -Rodríguez, Babkov (2) y Ávalos-. Manel Bosch terminó el partido sin anotar un solo tanto. Por contra eligió un buen momento para meter el primero, cuando perdía de tres puntos a falta de tres minutos para el descanso y después de otros tantos en los que nadie fue capaz de anotar.

Los puntos de Unicaja llegaban en su mayoría desde debajo del aro, donde Miller asumió el protagonismo del partido y desquició a Ferrán. Por contra, Unicaja no supo sacar provecho de los tiros libres, falló 15 de los 46 que intentó, con lo que no le sirvió de mucho que el Barcelona en el minuto 15 de la primera parte ya hubiera cubierto el bonus de las ocho personales y que en los últimos cuatro minutos del partido el Barcelona no tuviera sobre la cancha más pívots que Ferrán tras la eliminación de Middleton, Peplowski y Andreu.

En el primer tiempo Unicaja se mantuvo en el partido gracias a su. defensa presionante, con la que se atragantó el Barça. Aito optó por jugar la mayor parte de esta fase con tres hombres altos, pero pocas veces encontraron posiciones cómodas. La mejor aportación llegó desde fuera de las manos de Crowder.

El Unicaja llevó el partido al rincón. En parte, no le quedó otro remedio. Sus mejores tiradores hicieron agua repetidamente. La consigna pasó a ser única: balones dentro de la zona, cuanto más cerca del aro mejor, para que Miller y Ansley se fajaran con la defensa azulgrana. El Barcelona fue conscientemente permisivo. No se obcecó en rodear a los pívots del Unicaja.

El segundo tiempo fue una historia bien distinta. Ahora Unicaja sí supo imponer un ritmo a su gusto. En cinco minutos consiguió una ventaja de seis puntos, la más sustancial lograda hasta entonces por uno de los dos equipos. Aito debió verlo mal porque decidió dar entrada a Galilea, todo un síntoma, en lugar de Fernández, con su casillero de anotaciones a cero.

Galilea falló sus dos primeros triples, pero supo leer el desajuste defensivo de Unicaja y en las transiciones rápidas el Barcelona encontró la vía de neutralizar todos los pequeños tirones que Unicaja daba en el marcador.

Los últimos minutos fueron de una tensión casi insoportable. La ocasión no requería menos. El partido empezó entonces a decidirse en la línea de tiros libres con la suerte de que en Unicaja casi siempre le correspondía tirar a Ansley y Babkov, mientras que a Diez y Ferrán en el Barça les tocó esta vez la china.

El final fue épico, propio de un play-off tan igualado como éste. En el último minuto Unicaja llegó a disponer de una ventaja de hasta siete puntos, pero tres triples de Galilea, Montero y Crowder fueron neutralizándola hasta dejarla sólo en el punto de diferencia final.

Así pues, el el Unicaja le abrió la tumba al Barcelona. El equipo malagueño, en un final que rozó lo imposible por la igualdad y la emoción que lo presidió, se anotó un segundo triunfo que le da dos oportunidades para proclamarse campeón de Liga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de mayo de 1995