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MOTOCICLISMO

Comienza la puesta a punto del Mundial

Los pilotos españoles pugnan por hacerse con una moto o por iniciar los entrenamientos

A falta de 40 días para que arranque el Campeonato del Mundo de motociclismo, los pilotos se encuentran en plena fase de. preparación. Para muchos esa es la carrera más dura de la temporada: la caza y *Captura. del patrocinador, la tensa espera de una llamada ofreciendo un manillar.Los que la han superado ya sólo miran al horizonte del primer gran premio: la cita es el 26 de marzo en Australia. Antes, no obstante, les aguardan miles de kilómetros de ensayos, como los de esta semana en Jerez. Hasta el momento, 12 pilotos españoles tienen asegurada una plaza en el Mundial. Otros confían todavía en conseguir una moto.

Alberto Puig. El pupilo de Sito Pons va a disputarle a Álex Crivillé la hegemonía española en 500cc, o lo que es lo mismo el derecho a ser el primer ídolo nacional. El año pasado, el de su debut, demostró que puede hacerlo. Ahora, con el mismo equipo, el mismo patrocinador y la misma moto, pero seguramente sin la lesión en los brazos que tanto le torturó -se operó en Estados Unidos este invierno-, es un candidato al podio con una relativa asiduidad.

Àlex Crivillé. Afianzado en el equipo oficial de Honda en la categoría reina, el piloto de Seva (Barcelona) será el número dos del número uno, el australiano Doohan. Es decir, no está obligado a ganar, pero sí a destacar cada domingo. Cualidades tiene, y moto también. Además, este año dispone de una cargada agenda de entrenamientos, con lo que puede resolver la puesta a punto de la moto, su eterno talón de Aquiles.

Luis d'Antín. Es la mayor esperanza del grupo español, en el dos y medio, a pesar de que 1994 fue un año mediocre para él. Dispondrá de una Honda de fábrica, aunque su equipo es modesto. Esta temporada quiere ganar su primer gran premio.

Carlos Checa. Tras los primeros pasos en la élite, dispone de una Honda oficial de 250cc y ha entrado en un equipo importante, el de Sito Pons. El año pasado, con una moto inferior, fue capaz de obtener resultados destacados. Ahora dispone de una pata negra, del mejor de los apoyos y de horas de entrenamiento. Puede ser la revelación.

Gregorio Lavilla. Este joven catalán llega al mundial con pocos años encima de la moto, pero con el importante bagaje de haber ganado el campeonato de España de supersport el año pasado. Ese argumento ha sido suficiente para que D'Antín se fijara en él y le ofreciera esta oportunidad.

Luis Carlos Maurel. Como buen maño, es tozudo. Es el tercer año que le cuesta Dios y ayuda cerrar un presupuesto para reunir una moto y un equipo. Si fue campeón de Europa, quiere demostrar que vale para el Mundial. Y si no tiene que preocuparse más que de pilotar quizá lo consiga. Intenta por todos los medios asegurarse la colaboración de Erv Kanemoto, uno de los técnicos guru del Mundial.

José Luis Cardoso. El año 1994 fue el de su aprendizaje. Tuvo resultados contradictorios y, por tanto, sus posibilidades son una incógnita. Contará con una Aprilia de 250cc mejor que la de 1994, pero tampoco puntera.

Miguel Ángel Castilla. Debuta en el Mundial después de haber brillado en el campeonato de España. Dispone de una Yamaha de 250cc en teoría competitiva y de un equipo pequeño pero compacto y equilibrado. Como cualidades, este piloto de Cartagena ofrece garra, lucha y un físico imponente fruto de años de practicar artes marciales. Inicialmente, su intención es coger experiencia.

Pere Riba. Representa el ejemplo perfecto del modesto piloto privado con medios escasos y mecánica limitada. Poder estar en el Mundial ya es un sueño para él. De hecho, ya corrió algunas carreras en 1993. Su Aprilia de 250cc es de las peores del circo.

Jorge Martínez 'Aspar'. Lleva camino de convertirse en el abuelo del Mundial, pero conserva la ilusión de un chaval. Sigue empecinado en añadir muescas a su cargado historial. Este año repite equipo y marca -Yamaha-, para atacar el título de 125cc. La marca japonesa confía en el tetracampeón valenciano.

Herri Torrontegui. La tenacidad del piloto vasco le ha llevado a disponer para esta temporada de una moto oficial, una Honda de 125cc, integrado en un equipo italiano. Quiere aspirar al podio con regularidad. Su compañero de equipo, el japonés Noburu Ueda, es el piloto número uno de la marca en la cilindrada más pequeña.

Emilio Alzamora. En 1994 aterrizó por sorpresa y tarde en el Mundial. Ha emigrado a un equipo italiano. Tendrá una Honda de 125cc oficial. Es muy rápido, pero le frena la dificultad para la puesta a punto.

Otros. Carlos Giró, de momento, no tiene moto. Los resultados del año pasado no son el mejor aval para encontrar un patrocinador y un equipo. Necesita demostrar de nuevo que aspira a ser competitivo. Carlos Cardús ha dicho que quiere volver, pero es difícil que compita en el Mundial, aunque podría participar en el Campeonato de España. Y Juan López Mella, cansado de ser cola de león como privado, en 500cc, participará en el recién creado trofeo Thunderbike.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de febrero de 1995