Agradecimiento
Como me parece que soy yo ese José Pablo Ortega al que se refiere don Pedro Tarquis en su carta del 27 de noviembre, con mansedumbre agnóstica y esperando no tener que poner la otra mejilla, agradezco al señor Tarquis su oportuna corrección y, con la mano derecha sobre los Evangelios, solemnemente le prometo que no volveré a escribir evangelista donde debe decir evangélico. Que los evangélicos son protestantes, créame él de buena fe, aunque sobró una i griega en mi carta, ya lo sabía.También es cierto que, en España, de protestantes sabemos poco. Yo un poco más de lo que aquí es normal, porque viví, enseñé y algo aprendí en Francia, Reino Unido, Suiza y Norteamérica, pero en general sabemos poco porque bastante hemos tenido aquí con enterarnos bien de cómo son los católicos.
Finalmente, me parecería de perlas que, conseguido su acceso a los medios de comunicación, cuya cerrazón lamentan, el señor Tarquis y sus correligionarios consiguiesen asimismo que en las escuelas públicas de este país en las que no se les deja adoctrinar a ellos no adoctrinasen tampoco los papistas.-


























































