YeItsin rodea Moscú con unidades leales para protegerse del malestar militar

El presidente ruso, Borís Yeltsin, se está rodeando de tropas de élite para, entre otras cosas, defenderse de su propio Ejército, afirmaba ayer el prestigioso diario Nezavisimaya Gazeta. El Ejército se halla en una catastrófica situación y responsabiliza de ella a Yeltsin y al actual régimen. Las autoridades rusas temen, según el periódico, que los soldados repatriados desde los países bálticos y de Alemania puedan rebelarse si Yeltsin decide permanecer en el poder más allá de 1996.Las divisiones de élite que se están emplazando alrededor de la capital se crean en base a la circunscripción militar de Moscú y a tropas del Interior, explica el popular diario.

Esa circunscripción ahora deberá "resolver autónomamente tareas de combate", había subrayado Pável Grachov, el ministro de Defensa, mientras que antes sólo tenía el papel de servir de apoyo a las que se encuentran en la primera línea del frente en una hipotética guerra. Este cambio de tareas se debería, según Nezavisimaya, a que, en determinadas circunstancias, puede surgir el imperativo de neutralizar al propio Ejército.

Desde el interior de las Fuerzas Armadas "puede surgir una amenaza al actual régimen político y a sus planes a largo plazo", ya que "el Ejército ruso objetivamente no puede actuar como un partidario del presidente y del Gobierno", afirma Vadim Yegórov, comentarista del citado diario. Y ello porque, tras la desintegración de la URSS, las Fuerzas Armadas perdieron las mejores unidades de choque que se emplazaban en las circunscripciones de los Cárpatos, Kiev, Odesa y Bielorrusia; los grupos de tropas Occidental y Noroccidental dejaron de existir; y la flota del Báltico perdió las bases navales que los buques rusos usaban desde los tiempos de Pedro el Grande. "De grupo social privilegiado, los oficiales de la flota del Báltico se convirtieron en parias, que, se encuentran en el más bajo peldaño de la escala social", dice Yegórov.

Cifras monstruosas

Además, el Ejército se reduce drásticamente. Este año, 400.000 militares deberán dejar sus filas y el próximo, medio millón. Estas 11 cifras monstruosas" se ven agravadas por el hecho de que los que se retiran no tienen literalmente dónde vivir y muchísimos oficiales en activo tampoco " poseen techo sobre sus cabezas". "Los oficiales del ejército y de la flota consideran que el principal culpable de su penosa situación es el presidente de Rusia", afirma Yegórov. Y parece tener razón, si uno recuerda que en las elecciones parlamentarias de diciembre del año pasado en algunas circunscripciones los soldados llegaron a votar en un 70% por el líder ultranacionalista Vladímir Zhirinovski. Hoy la sillón no es mejor no más del 20% de los oficiales apoya a Yeltsin y, según Yegórov, la mayoría son gente que "compagina el servicio con actividades comerciales ilegales".

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* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 14 de septiembre de 1994.

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