Entrevista:

"Ser actor es como ir desnudo por la vida"

Tras dos meses de éxito inesperado en el teatro Bellas Artes y varias actuaciones en Mérida, Luis Merlo vuelve al teatro madrileño interpretando a Calígula, uno de los papeles más complejos para un actor, más aún siendo tan joven. Realizado a partir de la obra de Camus, la, obra resalta los últimos años de la vida del emperador romano. Ya ha pasado una década desde que Merlo, hijo y nieto de actores, debutara con 18 años en el teatro de Mérida de la mano de Nuria Espert, haciendo el joven Sirio de la obra de Oscar Wilde Salomé; siguieron cine y televisión, pero él prefiere el teatro. "Calígula es el papel que más me ha costado. Es un torbellino emocional que absorbe mucho. Un papel que marca la carrera de un actor; una prueba de bomba", asegura.Pregunta. ¿Es más fácil abordar un personaje de su edad como Calígula?

Respuesta. Calígula es un personaje de gran complejidad para los 28 años. Ahora se busca a actores que se adecuen a la edad del personaje, de forma que podemos interpretar personajes universales que hasta hace poco sólo los hacían actores de más de cuarenta años. La falta de experiencia la suplo con la pasión. Interpretar Calígula cada día es un esfuerzo tremendo, una paliza brutal. Calígula ha cambiado mi carrera; ha sido un rotundo éxito.

P. También ha actuado en comedias como las de Mihura. ¿Cuál es su género?

R. Más que hablar de un género, diría que el personaje que más disfruto y vivo es el que está lleno de conflictos, de problemas. En los personajes más lineales, como el de Tres sombreros de copa, me dan ganas de serle infiel al personaje y me vuelvo histriónico, exagerado. Me gusta meterme en personajes con infierno.

P. Tras Madrid, estuvo usted en Mérida y Barcelona. ¿El éxito en la capital abre las puertas?

R. Pasar la prueba de Madrid es básico. En provincias, cuando viene un éxito de Madrid, la gente lo espera con una visión muy determinada, especial. Es como en Las Ventas; todo está muy centralizado.

P. ¿En qué le ha cambiado su experiencia como actor?

R. Yo era muy tímido e inseguro. El teatro ha sido mi terapia para salir de mí mismo. Me ha dado una seguridad y una capacidad de comunicación impagables. Ser actor es como ir desnudo por la vida. Recuerdo que una de las barreras más difíciles de romper fue desnudarme. Pero al final era como si te deshicieras de un tabú.

P. ¿Es cierto que los actores españoles son más comunicativos?

R. Los españoles tienen un gran talento, pero se desaprovecha, porque no hay suficiente infraestructura ni apoyo. En España, y aún más en Madrid, el teatro es tercermundista. Mientras en París hay 60 teatros comerciales y en Londres 40, en Madrid no hay más que siete. Pero es curioso, siempre he tenido compañeros magníficos. La camaradería que he vivido en España es única. En Nueva York, cada actor va a su trabajo y no interviene en el tuyo.

P. ¿Cómo aprende los papeles? ¿De memoria?

R. Tengo buena memoria. No tengo problemas; me aprendo los papeles en tres o cuatro días a base de ensayarlos. Los releo mil veces.

P. ¿Cuál es su sueño?

R. Llegar a dirigir teatro. El teatro tiene una fuerza de convocatoria brutal. La gente que te escucha en una función viene dispuesta a creerte.

Calígula. Desde el 19 de septiembre en el teatro Bellas Artes. Marqués de Riera, 2. Entradas: 1.500 pesetas.

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