El camaleón fallero

El 'showman' Joan Monleón esconde una personalidad nada corriente tras el disfraz de Dora en TVE-1

Desde su cocina se ve el Mediterráneo. Dos chispas azules, brillantes, destacando entre las terrazas de un entramado urbano que rodea su casa, en el corazón de Valencia, pegado al Mercado Central, donde, hace ya muchos años, su madre regentaba una coqueta horchatería que el artista heredó: La Holandesa. Dicen los amigos, él mismo lo reconoce, que su alma de botiguer (comerciante, en valenciano) pesa mucho, tanto como su propio cuerpo, una mole de casi dos metros que no impone miedo o respeto, sino que derrocha simpatía.Joan Monleón resulta entrañable, lejos de una falsa pose que aliente la distancia, y los valencianos le quieren por ser así: natural, divertido, fallero, espontáneo, dicharachero.

Aunque ha pateado la movida mediterránea durante años de giras, espectáculos y provocación, no alcanzó la verdadera popularidad en la Comunidad Valenciana hasta que Canal 9 le ofreció un concurso diario, El show de Joan MonIeón: "Se trataba de competir con las noticias de Madrid (Telediario segunda edición), algo difícil, así es que decidí que lo mejor era apostar, fuerte por algo divertido, superkitsch, y montamos una especie de paella de la fortuna. Los concursantes elegían un ingrediente, el conejo, el tomate.... todo con una segunda lectura, claro, y se daban premios muy bajos, de 5.000 pesetas o así, porque la gracia estaba en el delirio visual de todo aquello, con las chicas monleonetes, las canciones (A guanyar diners) y el guiño a la cultura y al folclor valencianos. Fue un éxito, pero dos años a ese ritmo era demasiado".

Obispo y horchatera

Su paso a una cadena nacional, TVE-1, no le ha valido para consolidar su imagen de comunicador. Por la sencilla razón de que nadie puede reconocer su rostro: su disfraz de Dora, la locuaz y pizpireta presentadora del magazine Dora, Dora, disimula su verdadera personalidad. Unas gafas de concha estilo fifties" una peluca rubia, unos tacones de impresión y un tono de voz mucho más agudo convierten a Joan Monleón en el camaleón de la temporada. No es la primera vez que se esconde tras un disfraz, toda Valencia conoce sus dotes para transformarse en fallera mayor, obispo ("he sido de todo, y la carrera eclesiástica la tengo toda hecha. En el cine he hecho de Papa y de cura. Monaguillo no, porque no llegué a la edad. La imaginería religiosa tiene una puesta en escena prodigiosa, es muy bonita, y tiene una fascinación, que a algunos les puede parecer esperpéntica, y a otros, sencillamente un bollo"), horchatera o en cualquier otro personaje femenino con gancho y buen humor.De hecho, lo del disfraz es una debilidad que nunca ha ocultado: "A mí me hubiera gustado interpretar todos los grandes papeles de mujer de bandera, desde la Escarlata O'Hara de Lo que el viento se llevó o, ya puestos, la Blanche Dubois de Un tranvía llamado deseo. Sería oportuno, sobre todo ahora que ha vuelto el tranvía a Valencia".

Joan Monleón reconoce la influencia de lo popular en su forma de ser y en su arte. De hecho, cuando creó el grupo paramusical Els Pavesos, en 1970, reivindicaba la música popular valenciana, la cançó, desde sus diversas actuaciones en el seno de la falla Corretgería-Bany dels Pavesos. Cinco años después, totalmente independizados, estrenaban su primera función teatral, La infanta Tellina i el rei Matarot, dirigidos por Rafael Gallart. Poco después saldría a la venta su primer disco, A la nostra gent. Con el tiempo, Els Pavesos combinarían teatro, variedades y conciertos, como muestra de su continua evolución. Monleón, Monle para todos los amigos, supo apostar por géneros nuevos, como la spaghetti-canço, y clásicos, como los sainetes valencianos de Bernat i Baldoví y de Peris Celda.

La experiencia cinematográfica de Joan Monleón es ecléctica: del Porno ("de este trabajo, lo único que aprendí fue el truco de la leche condensada") al cine infantil (ha sido el bonachón Pantuflo, padre de Zipi y Zape) y la astracanada: El virgo de Visanteta, Con el culo al aire, Jalea real, Moros y cristianos.... Incluso tuvo su rinconcito en la radio con el programa Monleonissim, en el que daba rienda suelta a su incontinente imaginacion a través de un delirante consultorio.

Ahora, con su cita semanal en TVE, ha recuperado su pasión de madre: "Dora también sabe dar consejos, porque es una mujer de mundo", reconoce el actor metido en la piel de su personaje, "una señora que está de vuelta de todo. No hay más que ver su trayectoria, humana y profesional: Dora quedó huérfana de padre, tenía cinco hermanos y una madre luchadora. Comenzaron a vender bocadillos por los pueblos y con sus primeros dineros emprendió viaje a la Argentina. Pero Dora se equivocó de barco y amaneció en Zambia. Allí trabajó como directora de un safari, conoció a un millonario ecologista, al que sedujo cantándole Mi jaca, se casó con él y se instaló en un rancho de Tejas. Pero el marido la trataba como a una vaca, y Dora, siempre lanzada, se mudó al rancho vecino, donde montó un restaurante de paellas. Fue un éxito y abrió sucursal en la Quinta Avenida. Triunfó en el Covent Garden, trabó amistad con Marlene Dietrich y Mae West, se alimentó espiritualmente de los galanes de Hollywood, y aquí la tienen ahora, en TVE-1, dispuesta a hacer carrera hasta la presidencia de las Cortes". Pero las ambiciones de Dora no son la de Monleón.

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