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Badalona presume de la Penya

Más de 30.000 seguidores verdinegros reciben al Joventut para festejar la Liga europea

Badalona no durmió de éxito aguardando a la Penya. El campeón de Europa se hizo esperar. Un día tardó prácticamente el Joventut en regresar a casa desde Tel Aviv. Levantó el equipo verdinegro la copa más preciada, la única que le faltaba en sus repletas vitrinas, pasadas las diez de la noche del jueves, y no pisó el hogar hasta transcurridas 24. horas.Fueron recibidos como héroes por más de un millar de aficionados en el aeropuerto de El Prat a las 19.53 y optaron por serpentear por Barcelona antes de entrar en Badalona. Y allí fueron absorbidos por la multitud. Más de 30.000 personas -de acuerdo con las cifras facilitadas por Protección Civil- aguardaban al mejor equipo de Europa.

"Cuando ganamos la Liga con Lolo, hace tres años, éramos 12.000. Hoy estamos el triple", recordaba un aficionado veterano. "A más de uno nos han entrado ganas de llorar", sollozó Tomás Jofresa. La Copa de Europa reunió de nuevo a la familia verdinegra. Los que nunca abandonaron al equipo compartían baldosa con aquellos que en su día dudaron de Villacampa. "Llevo 14 años en el club y siempre he sido muy fiel", replicaba el alero y capitán del grupo. "La euforia no cambiará mi modo de ver las cosas. Un sector del público tuvo problemas conmigo, yo no. Pero la Copa no cambiará nada. Yo la dedico a todos".

Villacampa se derrumbó -"estoy -hecho un flan"-, como el bueno del Papi, ante tanta gente. La humanidad de Thompson emergió por encima de todos. "Me siento tan libre como cuando metí el triple", susurró. Xavier Estruch, socio número uno, corroboraba: "Fundamos la Penya con el deseo de que diera a conocer el nombre de Badalona por todo el mundo".

Zeljko Obradovic tiene buena parte de culpa de lo que ayer pasó en Badalona. Él siempre creyó en este equipo. No perdió la fe ni cuando les eliminaron de la Copa ni cuando unos segundos estuvieron a punto de apartarles de la Liga. "El Joventut me recuerda al Partizan, mi antiguo club, el mismo con el que también gané la Copa de Europa", advertía. "Tienen algo especial. La Penya es un modo de vida".

"Ya nos dijimos que no nos daríamos cuenta de lo que habíamos conseguido hasta que llegáramos a Badalona", aseguré Morales. "Estamos en la gloria", apuntó Tomás Jofresa. El y Morales se raparán hoy al cero en una barbería de Barcelona -la misma en la que al pequeño de los Jofresa le cortan el pelo a cepillo-, como prometieron antes de la final cuando habían acordado ya que, dada la situación económica del club, no cobrarían prima por ganar la Liga Europea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de abril de 1994