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Alkorta: "es un día triste"

El vestuario del Madrid mostró sorpresa, tristeza y resignación. Algunos jugadores, los que apenas jugaban con Benito Floro, se habrán alegrado de su marcha. La mayoría, sin embargo, no. Al menos, eso revelaba su rostro a la conclusión del entrenamiento de ayer. Ninguno aplaudió públicamente a la Junta Directiva por su decisión y tampoco nadie la recriminó abiertamente. Sencillamente la acataron.Alkorta no ocultó su pesar: "No es un día para hablar mucho. Es un día triste. No me lo esperaba. Ha sido una sorpresa. Ahora, todos debemos ayudar para acabar lo mejor posible". Y Zamorano tampoco: "A estas alturas ya no me lo esperaba. Lo siento mucho porque todos los jugadores le teníamos un aprecio especial. Las cosas no han salido como esperábamos. En la vida hay que pasar muchos ratos desagradables y éste es uno".

Como portavoz de la plantilla, Sanchis agradeció a Floro sus dos años de trabajo junto a ellos: "Nunca se espera la destitución de un entrenador, sobre todo cuando se ha especulado con ella durante todas las semanas. Cuando las cosas van mal, la responsabilidad es de todos. Floro ha tenido una de las épocas más difíciles para poder desarrollar el trabajo. El trato con la plantilla ha sido correcto y le damos las gracias".

Butragueño, en cambio, afirmó que el despido de Floro no le sorprendió: "Uno está preparado para todo. Llevo muchos años en el fútbol y para mí esto no ha sido una sorpresa total. Desde el punto de vista humano, la noticia no es agradable".

Martín Vázquez, pese a no jugar demasiado con él, lanzó también buenas palabras hacia Floro: "Mi relación con él ha sido bastante buena. Floro fue partícipe de mi vuelta al Madrid. Aunque las cosas ahora no me fueran tan bien como quisiera, seguíamos bien. No le guardo rencor. Tengo más que agradecerle que reprocharle".

Hubo quien prefirió no hacer ningún comentario. Fue el caso de Michel, probablemente el más afectado por el relevo de entrenador, y de Luis Enrique. La tristeza de sus caras hablaba por sí sola.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de marzo de 1994