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Redondo y Gutiérrez afirman que el Gobierno negociará si la huelga general del 27-E es un éxito

La política del Gobierno cambiará si la huelga general del 27 de enero es un éxito. Ése fue el mensaje lanzado por Nicolás Redondo y Antonio Gutiérrez, secretarios generales de UGT y CC OO, respectivamente, en la asamblea sindical celebrada ayer en Madrid y a la que acudieron unos 5.000 delegados, según los organizadores. Para ello, ambos dirigentes llamaron a la movilización y en especial en Madrid, pieza fundamental para el triunfo de la convocatoria. Apelaron al apoyo mostrado por la sociedad civil para asegurar "que el 27 de enero va a ser un gran éxito", en palabras de Antonio Gutiérrez.

Los discursos pronunciados por los dos sindicalistas en la asamblea de ayer buscan que el Estado de bienestar siga siendo una realidad en el futuro y no un capítulo de los manuales de economía. Tanto Nicolás Redondo como Antonio Gutiérrez apelaron al futuro de los hijos para empujar a la sociedad a la movilización el próximo 27 de enero. "Si terminamos la jornada con éxito, el Gobierno tendrá que sentarse a negociar", sentenció confiado Nicolás Redondo quien estuvo enérgico hasta el sofoco. Rojo por el calor de un salón de actos atiborrado de gente, las venas de su cuello se hinchaban cuando recordaba las consecuencias de la reforma laboral que propone el Gobierno socialista. "Una reforma que, por cierto, ¿en qué programa electoral aparece?", se interrogó.Para Redondo, la huelga será un clamor por mantener las conquistas sociales, por mantener el Estado de bienestar". A su juicio, el Estatuto de los Trabajadores se negoció durante meses con UCD y el apoyo del grupo socialista "y ahora se cambia de manera radical y se transforman 35 artículos". Durante los próximos 20 años "van a tener que rehacer todo lo que el Gobierno socialista tan graciosamente ha concedido a la derecha económica", añadió.

UGT y CC OO extienden el protagonismo y los resultados de la huelga no sólo a los trabajadores y a los parados, sino al conjunto de la sociedad. Resaltaron el apoyo de la sociedad civil: asociaciones de vecinos, artistas, grupos ecologistas, asociaciones de abogados y juristas; y del movimiento sindical autonómico, policial o de la enseñanza.

El líder de CC OO criticó que el presidente del Gobierno, en cambio, "le busca una salida digna a los especuladores y da vía libre a las aspiraciones de la patronal". Gutiérrez recordó al presidente del Gobierno que la noche del 6 dé junio de 1993, tras conocer los resultados de las elecciones generales, dijo haber recibido un mensaje, "el cual no descifró". "Ahora nos lo escribe en forma de decreto sobre la contrarreforma del mercado de trabajo". Para Antonio Gutiérrez, esto demuestra que no recibió el mensaje; "así que vamos a mandarle un telegrama urgente en forma de huelga general el 27 de enero", animó. En cuanto a las declaraciones de miembros del Gobierno sobre la poca eficacia de la huelga, Gutiérrez señaló que el que lo diga "incurre en responsabilidades políticas de consecuencias impredecibles".

Tanto CC OO como UGT se han volcado en lograr que el paro sea un éxito en Madrid. Según Redondo, "Madrid será el escaparate, porque si tiene éxito en toda España y en Madrid no, aparecerá como un relativo fracaso. Madrid será el abanderado, la pionera del éxito a nivel estatal". El día 26 de enero, a las 22.00 horas, los piquetes informativos se concentrarán en la Puerta del Sol. Los autobuses de Madrid, el Metro y Renfe han mostrado su apoyo a la huelga.

Por otro lado, el presidente de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Manuel Otero Luna, pidió ayer a los sindicatos que "jueguen limpio" el día de la huelga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de enero de 1994

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