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Un tribunal de Francfort rechaza la petición de Opel de actuar contra ejecutivos de Volkswagen

La empresa automovilística Volkswagen (VW) obtuvo ayer una importante victoria en el conflicto que la enfrenta a su competidora Opel, subsidiaria de la multinacional norteamericana General Motors. El Tribunal Superior de Francfort rechazó la demanda de Opel para que impidiera seguir trabajando en VW a siete de los altos ejecutivos que siguieron a José Ignacio López de Arriortúa cuando éste, el pasado mes de abril, abandonó la compañía para trabajar para el constructor alemán.

El juez no se pronunció sobre el fondo del asunto, sino que desestimó el caso por razones formales, argumentando que los abogados de Opel habían dirigido su demanda contra López de Arriortúa y el presidente de VW Ferdinand Piéch, cuando deberían haberlo hecho contra la empresa, por ser ésta quien contrató a los citados ejecutivos. Esta decisión, sin embargo, no tiene nada que ver con el proceso que se sigue por el supuesto espionaje industrial del ejecutivo español en favor de su nueva empresa, cuya vista está prevista para mediados del próximo mes de febrero.

'Cazadores de cabezas'

La carrera profesional del ejecutivo vasco, cuyas peripecias le han convertido en un mito popular, se había realizado en su mayor parte, hasta su pase a VW, en General Motors y más concretamente en la central de Opel en Rüsselsheim. Casi inmediatamente después de su rocambolesco pase a VW, seis ejecutivos de GM anunciaron que le seguían y otros ocho más del departamento de compras de Rüsselsheim se unieron a la desbandada. El incidente supuso un choque brutal para la, hasta entonces, pacífica industria del automóvil alemana y puso en evidencia la gravedad de la crisis a la que se enfrenta el sector.Opel indicó entonces que otros 40 empleados habían reconocido que fueron tentados por VW, cuyos cazadores de cabezas, explicó la empresa, no se limitaban a hacer una oferta, sino que insistían ofreciendo salarios que doblaban los que estaban percibiendo. Finalmente la filial de GM consiguió que un juez dictara un auto provisional impidiendo a la empresa de Wolfsburg, bajo penas de prisión, tentar a sus empleados.

José Ignacio López de Arriortúa tiene un papel destacado en la gestión de la crisis de Wolkswagen y de su filial española, Seat. Tras introducir una nueva dinámica de ahorro con respecto a los suministradores de la empresa automovilística, el conocido ejecutivo vasco -entre cuyos proyectos no natos figura la creación de una planta industrial en Amorabieta- ha intervenido en las primeras y genéricas oferta para crear una parque de proveedores en Zona Franca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de diciembre de 1993