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Noruega, protagonista del esquí

Aamodt encabeza la 'armada' nórdica con la vista en los JJ OO de Lillehammer

La Copa del Mundo de esquí alpino comienza mañana en la estación austriaca de Solden con un eslalon gigante masculino. El circo entra en una temporada marcada en su mitad por el hito histórico de los Juegos Olímpicos de Lillehammer. Por primera vez se celebrará una cita invernal sin coincidir con la veraniega, según decidió el Comité Olímpico Internacional (COI) para darle más pujanza. Noruega, con el acicate de los Juegos en su territorio, ha sido la gran revelación de los últimos años y su estrella, Kjetil Andre Aamodt, es el líder de toda una armada que busca su confirmación absoluta cuando ya no tiene nada que envidiar a su tradicional potencia en las modalidades nórdicas.Incluso Marc Girardelli, que en la campaña pasada sumó su quinto título de la Copa, reconoce que Aamodt es el gran favorito de la próxima edición. El austriaco, que se nacionalizó luxemburgués para poder triunfar, lo ha ganado todo excepto una medalla de oro olímpica. A sus 30 años de edad, el tiempo se le escapa y no deja de ser una incógnita si se recuperará de la operación de rodilla sufrida al término de la competición precedente.

Mientras tanto, Aamodt, con apenas 22 años, tiene todo el futuro por delante. Hasta ha' empezado a brillar en la élite demasiado pronto. En los Juegos de Albertville, en 1992, ganó el eslalon supergigante y ese mismo año, en los Campeonatos del Mundo de Morioka (Japón), se impuso en el eslalon especial y en el gigante.

La versatilidad de Aamodt le permitió amenazar al máximo en la última Copa a Girardelli, otro polivalente, cuando en las pruebas finales le recortó la enorme ventaja que le sacaba. Pero Aamodt ha sido siempre un atleta variado. Dejó el esquí de fondo, mucho más normal en su país, porque a su padre le gusta el alpino y le encaminó por él. Ha jugado al hockey sobre hielo, al fútbol, al tenis y al balonmano además de practicar atletismo y esgrima.

La tercera atracción de la temporada, como siempre, volverá a ser el italiano Alberto Tomba. Sin embargo, su presunta revancha de una última campaña discreta no se presenta con buenos auspicios. Llega al primer gigante, su carrera favorita, tras haber estado tratándose con rayos láser de una pertinaz tendinitis en su rodilla derecha. En cualquier caso, le favorecerá en su recuperación el paréntesis que se abre en la Copa tras la disputa del primer gigante femenino, el domingo, en la misma estación austriaca. El campeonato se trasladará después a Estados Unidos, aunque no habrá pruebas hasta finales de noviembre, y regresará a Europa en diciembre.

Para Tomba, sin embargo, la Copa no es tan prioritaria. No tendrá posibilidades de ganarla aunque domine en el eslaIon y el gigante mientras siga sin participar en el supergigante y el descenso. Lo que le interesa sobre todo es volver a ser campeón olímpico. Tiene un sentido publicitario mucho más arraigado que sus compañeros. La mayoría de éstos valoran más lo que supone la regularidad de la Copa, pero olvidan que su gran fama, la que traspasa siempre las fronteras en que se quedan limitados tantas veces los deportes que no ven más allá de su pequeño o gran mundo, se multiplica con los títulos olímpicos. Cuesta mucho menos, basta sólo con ganar una prueba, y brilla mucho más.

Girardelli, por ejemplo, no tiene tanto trauma por no ser campeón olímpico aún porque firmaría otra Copa. Aamodt, casi lo mismo. Por añadidura, ya ha ganado un oro. Pero esta temporada hace una gran excepción: sí prefiere los títulos olímpicos porque son en su casa.

Sierra Nevada

Junto a estas estrellas masculinas, la parcela femenina y todo lo español quedan realmente lejos. La austriaca Anita Wachter, la alemana Katia Seizinger, la francesa Carole Merle o la italiana Deborah Compagnoni, campeona olímpica de supergigante en Albertville y aspirante a constituirse en una especie de Tomba, no tienen la fuerza de la retirada de la también austriaca Petra Kronberger, la última gran estrella.

España sólo tendrá protagonismo organizador al ser Sierra Nevada una de las escalas de la Copa. Entre el 4 y el 6 de febrero, inmediatamente antes de los Juegos de Lillehammer, se disputarán en las pistas granadinas un eslalon, un supergigante y un descenso. Será toda una prueba de fuego para los Campeonatos del Mundo de 1995 y la segunda cita más importante de la temporada tras la final de Vail (Estados Unidos), que en marzo acogerá todas las pruebas masculinas y femeninas del programa alpino.

Blanca Fernández Ochoa, ausente ya la temporada pasada, es ahora asesora del secretario de Estado para el Deporte, Rafael Cortés Elvira. Tras ella sigue sin haber nadie con entidad. El esquí español es un lamento a gran nivel. Quizá para 1998, en los Juegos de Nagano, haya alguna esperanza de que las aspiraciones sean mayores que la de estar entre los 20 primeros. Largo, bastante largo, se fía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de octubre de 1993