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Siete heridos en una cadena de atentados con bombas en Rentería, Bilbao y Sondika

Siete personas resultaron heridas anoche en Rentería (Guipúzcoa), una de ellas de carácter grave, al ser alcanzadas por la explosión de una bomba trampa que se encontraba escondida en el interior de un contenedor de basura. Momentos antes había estallado otro artefacto en las instalaciones de Telefónica de la calle de Sorgintxulo de la misma localidad, ocasionando daños en el edificio. Además, otras dos bombas de gran potencia estallaron en un edificio de Telefónica en Bilbao y en un inmueble de Correos en Sondika (Vizcaya) sin que se produjeran víctimas.

La oleada de atentados fue atribuida inicialmente a la banda terrorista ETA. Esta cadena de bombas contra instalaciones de Telefónica y Correos, con cuatro explosiones en algo más de una hora, se ha registrado a los pocos días de las muertes en instalaciones de las fuerzas de seguridad de los presuntos etarras Miren Gurutze Yanci y Xabier Galparsoro, y días antes de la visita del rey Juan Carlos al País Vasco, prevista para el día 5 de octubre.El primer artefacto de Rentería hizo explosión a las 22.45 y no causó daños personales. Minutos después, una segunda bomba escondida en un contenedor próximo a las instalaciones de Telefónica produjo graves heridas a Francisca Fernández, de 21 años. También resultaron heridos de diversa consideración el guardia municipal Marco Antonio Tobías Galea, de 21 años; Alejandro del Pozo Gil, de 51; Urbano Zorzano García, de 52; Ion Narvarte, de 27, y Oliver Fariña, de 20. La identidad del séptimo herido se desconocía a primera hora de la madrugada de hoy.

La primera explosión provocó un fuerte estruendo que, conmocionó al vecindario. Algunas personas se aproximaron al lugar, momento en el que estalló la bomba escondida en el contenedor. La Ertzaintza (policía autonómica vasca) cree que este segundo artefacto había sido preparado para hacer explosión cuando se acercasen los equipos de desactivación de explosivos.

Lesiones múltiples

Francisca Mangas Fernández presentaba desgarro en el omoplato y en el fémur izquierdo. Su pronóstico, según el centro sanitario en el que se encontraba internada, era grave. La onda expansiva afectó en los ojos a Marco Antonio Tobías Galea, causó un esguince a Alejandro del Pozo Gil, heridas en los tímpanos y muslos a Urbano Zorzano, lesiones en la zona occipital a Oliver Fariña y una perforación de tímpano a Ion Narvarte.La zona en la que se produjeron las explosiones fue acordonada por agentes de la policía vasca, desplegada en esa localidad, y de la guardia municipal en previsión de que hubiese más artefactos por las inmediaciones. La doble deflagración ocasionó la rotura de una tubería de gas, que de madrugada era reparada por operarios de la compañía de gas.

La colocación de los artefactos en Rentería no había sido comunicada a las fuerzas de seguridad ni a la asociación de ayuda en carretera. Otras dos bombas de gran potencia estallaron en un edificio de Telefónica en Bilbao y en un inmueble de Correos en Sondika (Vizcaya), sin que se produjeran víctimas, según informó la Ertzaintza.

Un comunicante anónimo llamó sobre la 23.50 al Centro de Salvamento de la Policía Vasca (SOS DEIAK) para anunciar la colocación de una bomba en la calle de Sabino Arana de Bilbao. Veinte minutos más tarde, un artefacto de gran potencia hizo explosión en un edificio de la Compañía Telefónica situado en la citada calle. La deflagración causó destrozos en buena parte del inmueble y produjo daños importantes en los vehículos que se encontraban aparcados en los alrededores. Efectivos del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) acordonaron la zona.

La otra bomba hizo explosión a las 00.04 en un edificio de Correos de la localidad vizcaína de Sondika. En un primer momento, los integrantes de la patrulla de la Ertzaintza que acudieron al lugar de los hechos pensaron que se trataba de un coche bomba, al encontrar en las inmediaciones un vehículo completamente destrozado. La deflagración no produjo víctimas, pero destrozó varios automóviles y dañó seriamente las fachadas de los edificios colindantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de octubre de 1993

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