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Un cometa surca el cielo

Alvaro Mejía, El Cometa de Santa Rosa de Gabal, surca con inesperada luz el cubierto cielo del ciclismo colombiano. Segundo en la clasificación general, este alambre hecho hombre está a punto de atragantarse con la felicidad inmensa que decora su oscuro rostro. No es para menos. Hace un par de meses engordaba la lista de parados del ciclismo mundial. Ahora descansa a la sombra de Induráin en la más prestigiosa carrera. No aspira a más. Hasta París, su único objetivo es defender el patrimonio hallado en la escapada de Chalons y en las rampas del Galibier.Víctima de la crisis del ciclismo colombiano, resumida en la retirada de la firma patrocinadora Postobón, Mejía, de 26 años, fue rescatado de su prematura jubilación por los rectores del equipo estadounidense Motorola, Hennie Kuiper y Jim Ochowicz, quienes vieron en el escarabajo un sólido eslabón de futuro con el que encontrar un nuevo patrocinador. Mejía, cuya ficha anual de 50 millones de pesetas sigue siendo responsabilidad de Postobón, encontró el camino de salida a cuatro meses de inactividad que lo habían relegado al puesto 123 de la clasificación profesional.

Mal año

La preparación previa al Tour de Mejía se resume en una etapa en la Vuelta a Romandia y el Giro en su totalidad. Ahora pasea entre la conmoción general. Nadie dio un duro por él en la salida de Puy du Fou. Dos semanas después, todos buscan sus ojos en las salidas de etapa. "Me siento muy satisfecho de mi elección. Podía haber vuelto al ciclismo aficionado, como otros colombianos, o tomar el olivo [expresión popular referida a la huida hacia adelante]. Opté por lo segundo. Con el Postobón nos habíamos acostumbrado a los malos resultados, pero con el Motorola no tengo más remedio que luchar. Gracias a ese espíritu combativo puedo decir que soy el segundo del Tour".

Mejía no habla ni una palabra de inglés. De francés, menos. Sus mejores interlocutores en Motorola son el italiano Sciandri y el estadounidense Bauer, con el que chapurrea en castellano. No le importa. Este atípico escarabajo -como especialista en etapas contra el cronómetro se adjudicó la de la Dauphiné Libéré de 1990- parece empeñado en recoger el testigo dejado por Lucho Herrera y Fabio Parra, el único escarabajo que ha pisado el podio de París (1988). Por ahora, es el colombiano mejor clasificado en la historia del Tour.

El trabajo no será fácil. Aunque está lejos de sus inicios como corredor, cuando competía patrocinado por la discoteca de su pueblo, tampoco tiene detrás una firma poderosa capaz de vender 120 millones de botellas de zumo y bebidas refrescantes al mes, como Postobón. De momento, este artesano de la salsa afincado en España disfruta de su retorno a la cima. No pretende luchar con Induráin. "Es imposible. Es el más fuerte y a mí me faltan fuerzas". Como mucho, El Cometa sólo aspira a seguir volando a su lado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de julio de 1993