Clemente: "Cruyff ha responsabilizado en exceso a sus jugadores"

El seleccionador español, Javier Clemente, ha encontrado en el comportamiento de Johan Cruyff una de las causas de la pérdida del liderato del Barcelona. Clemente entiende que Cruyff ha responsabilizado en exceso a sus jugadores y que la selección actúa como terapia. A su vez, el comité técnico azulgrana sufre los primeros síntomas de inestabilidad. El presidente, Josep Lluís Núñez, y Cruyff discrepan sobre la política de renovación de la plantilla y los elegidos por el entrenador para sustituir a los lesionados.

Núñez y Cruyff coinciden, sin embargo, en una cuestión fundamental: la convocatoria masiva de barcelonistas por parte de Clemente ha perjudicado decisivamente a un equipo herido por las lesiones, entre otros, de Goikoetxea y Guardiola.Clemente les replicó ayer, antes de emprender viaje a Lituania, donde la selección disputa mañana con siete azulgrana un partido decisivo para clasificarse para el Campeonato del Mundo de Estados Unidos 94. "Al equipo nacional siempre viene gente con un problema u otro, pero en ella se transforman y se olvidan de sus historias. Les viene muy bien y rinden mejor", argumentó; "ha sido, por ejemplo, el caso del madridista Hierro. Cuando la última convocatoria, le silbaban en el estadio Bernabéu y no acababa de renovar su contrato. Llegó, disfrutó y jugó a gran nivel".

"En la vida hay dos tipos de preparadores", prosiguió Clemente; "unos, que no tienen la culpa de nada; otros, que prefieren asumir la carga ambiental. Yo soy de éstos. Prefiero cargar con el peso del equipo. No no quiero decir que tenga la razón, pero me parece muy fuerte la tensión que han tenido que soportar los jugadores del Barcelona aunque son muy fuertes mentalmente. Bakero, por señalar, levanta a todo el mundo".

Mientras tanto, la directiva azulgrana afronta por primera vez desde la reelección de Núñez una situación delicada. La junta no se reunirá hasta el próximo lunes, pero el comité técnico, formado por Núñez, Cruyff, el vicepresidente Joan Gaspart y el segundo entrenador, Carles Rexach, viene manteniendo diferentes entrevistas.

La última, tras el partido del Rayo Vallecano en el Camp Nou, se zanjó con una agria discusión entre Núñez y Cruyff. La planificación de la próxima temporada y los cambios introducidos por Cruyff en el equipo han encrespado a la cúspide directiva pese a considerar que aún se está en disposición de ganar la Liga y, consecuentemente, no pensar en achacar a Cruyff la responsabilidad de las derrotas. "Se abre un compás de espera", manifestó uno de los directivos consultados, "y cualquier decisión depende del diálogo o discusión Núñez-Cruyff".

A todo esto, Cruyff recurre a la fórmula de que ningún equipo puede meterle al Barcelona dos goles en los primeros diez minutos como recurrió a la de que ninguno puede meternos uno en el 44. El Celta y el CSKA de Moscú, respectivamente, lo hicieron. Lo preocupante para él debe ser una segunda vuelta que ha producido ocho puntos en ocho salidas y tres derrotas en las cuatro últimas.

Los jugadores afirman no saber lo qué les pasa. Bakero admite que el Barcelona ya no es un conjunto afortunado ni con las lesiones ni sobre el terreno. Laudrup opina que la ausencia de Goikoetxea ha producido una cojera por la banda derecha y que la de Guardiola es de las más difíciles de cubrir. La inserción de Vucevic sugiere que a Cruyff le faltan opciones. El holandés aboga por la polivalencia como arma fundamental, pero algunas de sus decisiones delatan que su plantel no ofrece garantías en determinadas zonas.

La sequía goleadora de Stoichkov originó que más de uno se alegrara de su incomparecencia en Vigo. No obstante, sustituirle condenando a Laudrup a pisar la cal creó un once que carecía de velocidad por las bandas y que, de cierta forma, marginaba a su talento más creativo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 31 de mayo de 1993.

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