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De Colón a Gobernador

La Asociación Hispano-Iraquí ha regentado un comedor gratuito para solicitantes de asilo y refugio en dos ocasiones anteriores. La primera vez, en 1988, en Colón; la última, en 1991, en Callao. Ahora, en la calle del Gobernador. En ambos casos, la experiencia funcionó sólo durante un año. Bushra Razzak, miembro de la asociación, explica que "cada día llegaban unos 150 comensales, pero las subvenciones de la Comunidad y el Inserso -unos tres o cuatro millones en total- no alcanzaban para mantener la agrupación y dar tantos menús". Y añade con resignación: "Tuvimos que cerrar". Ahora, su propósito es dar comidas en el local a cerca de medio centenar de personas, una vez que cuenten con una licencia para ello. "La Cruz Roja, la oficina única de asilo y refugio de la calle de Pradillo y otras asociaciones nos remiten a la gente", asegura Bushra. "El único requisito es que quien venga se encuentre en una situación de necesidad", añade. "Algo habitual, porque mientras se tramita su petición los solicitantes tienen prohibido trabajar, ahora ya apenas se conceden ayudas económicas y a veces el Gobierno tarda hasta nueve meses en dar una respuesta", concluye. Aunque, bajo cuerda, muchos buscan chapucillas para ir tirando.

En 1992 se presentaron en España 11.700 solicitudes de asilo y refugio, el 85% de ellas en Madrid. Después de una media de dos a seis meses de espera -según Interior, ya que las asociaciones calculan que la resolución se demora más-, sólo el 4% de las peticiones es concedido. Los principales solicitantes son peruanos, polacos, dominicanos, senegaleses y rumanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de abril de 1993