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Reportaje:

Günter Guillaume, el traidor sentimental

El ex espia que provocó la dimisión de Willy Brandt quiere visitar la tumba del político fallecido

Algún día -y debería ser una jornada lluviosa, como mandan los cánones de las novelas de espionaje-, un hombrecillo de aspecto gris rendirá un silencioso y extraño homenaje ante la lápida del fallecido Willy Brandt. Günter Guillaume, ex espía al servicio de la Stasi (policía política de la República Democrática Alemana), el hombre que provocó la renuncia de Brandt a la jefatura del Gobierno cuando fue descubierto, ha declarado a un diario berlinés que visitará la tumba del ex canciller para dar el último adiós al hombre. al que traicionó desde su puesto de asesor.Según Guillaume, le habría gustado mucho más ser un "verdadero amigo" de, su antiguo jefe, al que "admiraba como hombre y como político", a pesar de que entre ambos se interpusiera su misión de informar a la Stasi de cuanto papel secreto pasara por sus manos.

Guillaume, que ahora tiene 65 años y reside en Berlín, fue liberado en 1981 en una operación de canje de espías entre los servicios secretos de ambos lados del telón de acero. Sus, actividades, fueron descubiertas por los servicios de contraespionaje de la RFA 11 meses antes de su detención en abril de 1974. Durante ese tiempo, los servicios de espionaje alemanes permitieron que Guillaume permaneciera en su puesto en el Gabinete de Brandt, utilizando, al propio, canciller como cebo sin su conocimiento con el fin de atrapar con las manos en la masa a Guillaume. y a su esposa, Christel, que colaboraba en las actividades de su marido.

Como escribió en aquellas, fechas el gran maestro de las novelas de espionaje, el británico John le Carré: "La Cancillería federal quedó convertida en una tapadera, ya que el trabajo del canciller, en cuanto entraba en conexión con Guillaume, quedaba sometido a las. exigencias operativas del contraespionaje". La prensa sensacionalista se lanzó entonces a una implacable campaña de desprestigio contra Brandt, afirmando que Guillaume no sólo había tenido acceso a documentos clasificados con el membrete de alto secreto, sino que también había proporcionado al canciller determinados, contactos femeninos. El escándalo forzó a Brandt a presentar su dimisión.

Pero la posible visita de este traidor sentimental a la tumba del ex canciller y premio Nobel de la Paz no es la única que está creando polémica. El Gobierno alemán ha invitado oficialmente a Mijaíl Gorbachov al homenaje al político fallecido, que tendrá lugar el sábado, en el edificio del Reichstag en Berlín, pese a que al ex presidente soviético se le ha retirado el permiso para viajar. El Gobierno de Moscú ha prohibido a Gorbachov abandonar Rusia mientras no esté dispuesto a presentarse como testigo en el juicio donde se debe decidir sobre si la prohibición del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), por parte del actual presidente ruso, Borís Yeltsin fue o no legal. La prensa alemana señala que el actual canciller, Helmut Kohl, está "seriamente preocupado" ante la posible ausencia de Gorbachov y ha dado instrucciones para que se haga todo lo posible para facilitar el viaje del ex líder de la URSS.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de octubre de 1992