Renovadores y guerristas posponen su batalla por el poder en el PSOE al próximo congreso

La batalla decisiva por el poder en el PSOE se dará entre renovadores y guerristas en el próximo congreso socialista previsto para dentro de año y medio. Los primeros tratarán de cambiar o, al menos, equilibrar la correlación de fuerzas, muy desfavorable para ellos hoy en la actual ejecutiva. Éstos creen que Felipe González, ésta vez no delegará en el vicesecretario general, Alfonso Guerra, la tarea de formar la ejecutiva federal. Entre tanto los guerristas continúan mirando el censo del partido y reafirman su tesis de que el sector crítico carece de fuerza orgánica para derrotarles.

El estudio de la realidad orgánica de las federaciones regionales y organizaciones provinciales del PSOE demuestra sin apenas dudas que la fuerza de los aparatos se mantiene intacta y, por tanto, la debilidad de los renovadores. Ésta situación lleva a miembros de la ejecutiva y a dirigentes provinciales a proclamar que "nadie debe esperar demasiadas sorpresas en la elaboración de las listas".Ésta realidad de "los números cantan" habitual en el funcionamiento de los partidos sin otro tipo de consideración lleva a las partes en contienda a afirmar que la batalla y los posibles cambios deben posponerse hasta el congreso federal. En ese ámbito aunque también son fundamentales los votos hay un margen para el pacto y, sobre todo, para que el secretario general, Felipe González, ejerza su liderazgo y autoridad moral para hacer indicaciones.

De estas consideraciones, asumidas por renovadores y oficialistas, se desprende que habrá pocos cambios en la composición del grupo parlamentario socialista. Un dirigente andaluz señalaba: "El conflicto no va a estar aquí sino en Madrid".

Precisamente la Federación Socialista Madrileña (FSM) es uno de los feudos de los renovadores en virtud de la alianza de su secretario general, Teófilo Serrano y el presidente de la comunidad, Joaquín Leguina. Tampoco tendrán problema los renovadores en Castilla-La Mancha, controlada por el presidente de esa comunidad, José Bono. Navarra, con su secretario general, Gabriel Urralburu, cultiva su especificidad que coincide en muchas ocasiones con los renovadores aunque guarda toda su lealtad para el ministro de Economía, Carlos Solchaga, no siempre en sintonía con los aperturistas. El resto de las federaciones están controladas mayoritariamente por dirigentes fieles al aparato federal instalado en la madrileña calle de Ferraz.

Un veterano dirigente regional, en posiciones críticas, señalaba que "el guerrismo tiene ya vida propia" al margen de su mentor y no es otra cosa que la clásica cultura de los aparatos de los partidos que está instalada en cada agrupación local, provincial y regional. Sus dirigentes mantienen fidelidad absoluta a la comisión ejecutiva federal, "como principio leninista" esté quien esté al frente de ella.

Así las cosas los renovadores tienen que recorrer el camino que conduce hasta el próximo congreso federal para intentar que algo cambie. Estos cambios pasarían por quitar de las áreas de responsabilidad al actual secretario de organización, Txiki Benegas, al responsable del área económica, Francisco Fernández Marugán y al secretario del área institucional, Abel Caballero. Dirigentes renovadores están convencidos de que éstas salidas llevarían también a Alfonso Guerra a abandonar su puesto.

Renovar al amanecer

La acusación de sectarismo es la más común en el PSOE desde que empezó la ya larga lucha entre renovadores y oficialistas. Las actitudes sectarias, de las que ambos se tildan, van acompañadas de una dosis de animadversión personal desconocida hasta ahora en las filas socialistias.Un dirigente renovador regional reconocía: "La negociación es imposible, quien gane barre al otro porque éste es el único estilo que conoce Alfonso Guerra". Por otro lado, a la pregunta formulada a un renovador de la Federación Socialista Madrileña (FSM) sobre qué es la renovación, ésta fue la respuesta: "Echar a Guerra".

El grado de virulencia sorprende a los dirigentes más templados de los dos bandos. Así un guerrista no daba estos días crédito a la intención de la organización andaluza, en concreto la sevillana, de no contar en su lista electoral con Luis Yáñez. Un dirigente andaluz explicaba: "Se dan razones locales pero lo cierto es que se sentenció cuando hace meses tras una entrevista con Felipe González salió diciendo que "lo de Felipe y Guerra ya se ha acabado".

El guerrista sorprendido señaló su certeza de que Gronzález sugerirá que se le incluya en la lista y se le incluirá". Así las cosas los renovadores dicen que no tienen más remedio que actuar igual y, si pueden, eliminar todo vestigio de guerrismo.

Los guerristas se quejan de que los renovadores han actuado orgánicamente contra ellos en todas las federaciones que han podido. Ésto ha dado lugar a una especie de chiste que ha hecho furor en el aparato socialista. "No sabeis con qué profesionalidad los aperturistas renuevan al amanecer".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 05 de septiembre de 1992.

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