Carolina de Mónaco,
la hija mayor de Rainiero, parece decidida a cambiar de vida. La viuda más bella de Europa, como algunos la definen, pasa la mayor parte del tiempo en Saint-Rémy, una pequeña localidad de la Provenza francesa, alejada de las fiestas y de los escándalos del principado. La princesa, que lleva una vida discreta, dedicada al cuidado de sus tres hijos, se ve con asiduidad con el actor francés Vincent Lindon, e incluso se especula con la posibilidad de que puedan contraer matrimonio. La pareja fue cazada por los paparazzi paseando con unos amigos por la citada localidad, y en una de las fotografilas se aprecia cómo el actor francés se apoya cariñosamente en los hombros de la princesa. Pese al discreto segundo plano en el que vive,.no olvida sus obligaciones como primera dama del principado. Carolina cambió sus modelos estilo provenzal por un, traje negro sin mangas y con la espalda al aire para abrir, con su hermano Alberto como pareja, el tradicional Baile de la Rosa. Por primera vez desde que falleció su marido, Stefano Casiraghi, la princesa parecía radiante. Al Baile de la Rosa no acudió su hermana Estefanía, pero no faltaron Frank Sinatra ni Gregory Peck, amigos y compañeros de profesión de su madre. También brilló con luz propia la modelo Claudia Shiffer, acompañante de Alberto de Mónaco.


























































