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El Valladolid 'colombiano', de mal en peor

Las crisis económica y deportiva han desatado los nervios en el club castellano

El Valladolid colombiano va de mal en peor. Su técnico, Pacho Maturana, no pudo por menos que confesar el pasado domingo, tras la goleada (5-1) sufrida ante el Atlético de Madrid, que se sentía "avergonzado". La crisis económica del club y su 17º puesto han desatado los nervios. Maturana, consciente del pobre rendimiento de sus paisanos René Higuita, portero, y Leonel Álvarez y Carlos Valderrama, delanteros, incluso se ha planteado la posibilidad de no alinearlos mañana ante Osasuna por el ambiente contrario a ellos.

La aventura de los colombianos, que tanto se lucieron en el Campeonato del Mundo de Italia 90, está siendo un fracaso en España. Lo reconocen, pero creen que aún puede ser diferente. Maturana afronta su segunda temporada en el Valladolid, al que llegó con su ayudante, Diego Barragán, de la mano de su anterior presidente, Gonzalo Gonzalo. Sus innovaciones tácticas, que hasta llamaron la atención del actual seleccionador italiano, Arrigo Sacchi, eran una excelente tarjeta de presentación. Pero ahora, sin dudar de su capacidad, los números negativos cantan.

Protestas

Si en la campaña pasada no hubo ni una protesta porque se comprendía lo difícil que es adaptarse a la forma de jugar que pretende Maturana, las cañas ya se han tornado decididamente lanzas. El público, que es el que, en definitiva, manda, ya ha dado evidentes muestras de su descontento contra el clan suramericano en los encuentros que se disputan en el estadio José Zorrilla. Tanto es así que Maturana se ha planteado de modo decidido la conveniencia o no de alinear en ellos a sus compatriotas Higuita, Álvarez y Valderrama. "El mal ambiente creado perjudica a todo el conjunto, por lo que hay que intentar evitarlo", razona el técnico, que se siente doblemente responsable de la situación al haber sido él quien recomendó sus fichajes.El chiste fácil denuncia que esos tres jugadores no acaban de soltarse el pelo en el campo a pesar de que sus cabellos son largos y espesos. Andan cabizbajos, tratando de esconder bajo ellos unos rostros abrumados por las críticas. Álvarez es el menos acosado por ellas. Lleva más tiempo que Higuita y Valderrama en el Valladolid y su tipo de juego, el de la brega constante durante los 90 minutos, cala más en los aficionados. Sin embargo, tampoco se escapará del sacrificio si Maturana, que afirma que no se halla ni al 70% de su rendimiento habitual, opta finalmente por relegarlos al unísono.

Quienes están en el ojo del huracán son Valderrama e Higuita. El primero, El Pibe, El Gullit Blanco o como se prefiera llamarle, luce tan sólo por su rubia y acaracolada melena. Apenas ha aportado nada positivo al juego del Valladolid. Su carácter introvertido se traslada al terreno y está pasando inadvertido pese a la elevada cantidad que el club pagó por su traspaso al Montpellier, club francés en el que apenas brilló. El segundo, el último en llegar, El Loco de Medellín, fue contratado por el especial empeño de Maturana, que adujo que, con él en la portería, su sistema estaría perfectamente compensado e interpretado. Lo curioso es que ahora figura como uno de los guardametas más goleados del torneo. Sus salidas del área, como si fuese un libero, no se están demostrando eficaces. Por añadidura, entre los palos rezuma inseguridad.

La cuestión es que ya se ha sugerido en la directiva la posibilidad de cambiar a Valderrama por el brasileño Cuca, que está cedido al Internacional de Porto Alegre. Higuita lo tiene peor. El Nacional de Medellín no ha cobrado una parte de su transferencia porque el Valladolid no tiene una sola peseta en su caja y, al plantearse su devolución, resulta que su club de origen no le quiere porque se ha desprestigiado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de diciembre de 1991